La guerrera callada
La mujer está en guerra consigo misma;
debe ser fría como el hielo, pero su sonrisa calienta;
debe amar, pero no desesperarse;
debe ser desinteresada, pero cuidar las apariencias;
debe brillar, pero sin opacar la luz del hombre.
La mujer se derrite para encajar en cualquier molde.
El adversario tiene la espada más fuerte,
pero la lucha no está perdida.
Estamos de pie, juntas con nuestras hermanas.
Ser mujer es ser una guerrera callada.
