Heroísma
Imagine waking up alone in total darkness, disoriented by the sound of rolling thunder and the physical sensation of rain falling on your skin. You find yourself in a boat, surrounded by weeping shadows who “only accept their destiny” because they choose not to stand out, and decide that perhaps that, too, is your place because you do not know what you are doing there or how to get out…
So reads the prologue to Éowyn Bailey’s innovative Fenwick Scholar project, Heroísma, an original dramatic work that recasts the traditional hero’s journey as an awakening of female agency in a world that imposes silence on the marginalized. As the first Fenwick Project written in languages other than English, Heroísma is a groundbreaking piece. It pushes back against the weight of linguistic and cultural mythologies, opening a joyful, empowering path for audiences of all backgrounds. Just as the title transforms the traditionally masculine heroísmo into the feminine heroísma, Bailey’s play reclaims the power of self-narration, drawing strength from the past to forge a more affirming future for all.
The project was written under the guidance of faculty from Classics and Spanish, with special thanks to the support of Professors Helen Freear-Papio (Spanish) and Katherine Lu Hsu (Classics), alongside contributions from faculty in Critical Race and Ethnic Studies, Theatre, and Dance. By uniting these departments, Éowyn has helped rekindle the power of multilingual, multicultural, scholarly, and artistic pursuits across time and space in the humanities and liberal arts.
The complete project, which includes an in-depth critical commentary by the author, is stored in the College Archives and is available to the Holy Cross community on Crossworks.
Heroísma
︎
DRAMATIS PERSONAE
RENATA
VOZ EN OFF (femenina)
LAS HERMANAS MORELLA: ADRIA, LETICIA Y CHLOE
CARONTE (parte silenciosa)
SOMBRAS (parte silenciosa)
ANTÍGONA
ISMENE
ANACAONA
CAMILLA
MICAELA BASTIDAS PUYUCAHUA
︎
︎ ESC 1 - Catábasis dorada
Abrimos a la oscuridad, sin contexto ninguno, en silencio, esperando. De repente hay truenos y relámpagos… El público siente las gotas de lluvia en sus caras o cabezas. Todavía a oscuras, escuchamos la voz de RENATA.
RENATA: Me desperté en una barca.
La luz sobre RENATA se enciende (spotlight) y la tempestad continúa.
RENATA: ¿Cómo he acabado aquí?… ¿Estoy soñando? (tiembla con el viento) No lo puede ser… Hace frío…
VOZ EN OFF (lejos, casi efímera):
Bajará con lo dorado y la ciega memoria
para entrar en la muerte aunque aún no murió
Cruzará los umbrales como sombra sin victoria
RENATA: ¿Quién es? ¿Quién está ahí?
Silencio.
RENATA: ¿Me puedes decir por qué estoy aquí? ¿Y cómo vuelvo a casa? ¡¿Hola?! ¿Hay alguien ahí?
Las luces (aunque tenues) se encienden.Vemos a RENATA en una barca, al lado de otras sombras, que están llorando. En la proa hay una linterna amarilla y una figura grande, vestida en una bata larga, que asoma sobre todos en la barca. Es CARONTE. Además de él, RENATA es la única que se destaca en la barca. Hay humo que sube desde el río Aqueronte.
VOZ EN OFF:
los ríos recuerdan todo lo que ella olvidó.
RENATA: ¿Quién es? ¿Quién está ahí?
Silencio.
RENATA: ¿Me puedes decir por qué estoy aquí? ¿Y cómo vuelvo a casa? ¡¿Hola?! ¿Hay alguien ahí?
Las luces (aunque tenues) se encienden.Vemos a RENATA en una barca, al lado de otras sombras, que están llorando. En la proa hay una linterna amarilla y una figura grande, vestida en una bata larga, que asoma sobre todos en la barca. Es CARONTE. Además de él, RENATA es la única que se destaca en la barca. Hay humo que sube desde el río Aqueronte.
VOZ EN OFF:
Aprende sobre la paciencia de su interior
y que vivir también siempre tendrá un gran valor.
Ve danzas radiantes que arden como pueblo en unión
RENATA: No creo que pueda ser lo que pides, pero… Tal vez, sí, sea una de estas sombras… Sí, sin duda soy de ellas: las que oran en voz baja, las que no saben cantar ni gritar, las que solo aceptan su destino…
RENATA deja de moverse (está ‘congelada’) y las luces se atenúan un poco sobre ella y los demás en la barca. Una luz revela a las HERMANAS MORELLA.
CHLOE: ¡Espera, espera, espera! ¿Qué dices? No puede ser que la gran heroína Renata fuera así.
LETICIA: Chloe, nos dijiste que querías escuchar una historia y ahora te quejas. ¿Crees que te mentimos?
CHLOE: Pues, no… Pero no me lo creo. ¿Cómo puede ser que Renata se portó así? Una heroína no debería actuar con tanto miedo o incertidumbre y debería conocer su lucha y luchar bien. ¿Crees que me equivoco yo, Adria? ¿Que me quejo sin razón?
ADRIA: Te quejas sin saberlo todo. ¡Ten paciencia! Renata tenía miedo al principio y no quería destacarse entre la muchedumbre. No siempre era la valiente que crees que debería ser o como es en otras historias que, claro, también son verdaderas, aunque creo que algunas exageran cómo era…
CHLOE: Mmm… Vale. Puedes seguir, Leti.
LETICIA (sarcástica): Oh, ¿puedo?... ¿Qué decía?... Renata preguntó ‘¿Quién es? ¿Quién está ahí?’
CHLOE: Ya lo habías dicho. Renata acaba de identificarse como sombra y aceptar su destino, igual que ellas.
LETICIA: Ah, sí, gracias.
RENATA hace lo mismo que lo que dice LETICIA al narrar…
LETICIA: Miró hacia Caronte y empezó a llorar.
Las luces se atenúan sobre ellas otra vez para centrarse en nuestra protagonista.
RENATA: No quiero estar muerta… ¡Aún no merezco ese final!
VOZ EN OFF:
y la historia que se escribe con cuerpo y canción.
RENATA: No creo que pueda ser lo que pides, pero… Tal vez, sí, sea una de estas sombras… Sí, sin duda soy de ellas: las que oran en voz baja, las que no saben cantar ni gritar, las que solo aceptan su destino…
RENATA deja de moverse (está ‘congelada’) y las luces se atenúan un poco sobre ella y los demás en la barca. Una luz revela a las HERMANAS MORELLA.
CHLOE: ¡Espera, espera, espera! ¿Qué dices? No puede ser que la gran heroína Renata fuera así.
LETICIA: Chloe, nos dijiste que querías escuchar una historia y ahora te quejas. ¿Crees que te mentimos?
CHLOE: Pues, no… Pero no me lo creo. ¿Cómo puede ser que Renata se portó así? Una heroína no debería actuar con tanto miedo o incertidumbre y debería conocer su lucha y luchar bien. ¿Crees que me equivoco yo, Adria? ¿Que me quejo sin razón?
ADRIA: Te quejas sin saberlo todo. ¡Ten paciencia! Renata tenía miedo al principio y no quería destacarse entre la muchedumbre. No siempre era la valiente que crees que debería ser o como es en otras historias que, claro, también son verdaderas, aunque creo que algunas exageran cómo era…
CHLOE: Mmm… Vale. Puedes seguir, Leti.
LETICIA (sarcástica): Oh, ¿puedo?... ¿Qué decía?... Renata preguntó ‘¿Quién es? ¿Quién está ahí?’
CHLOE: Ya lo habías dicho. Renata acaba de identificarse como sombra y aceptar su destino, igual que ellas.
LETICIA: Ah, sí, gracias.
RENATA hace lo mismo que lo que dice LETICIA al narrar…
LETICIA: Miró hacia Caronte y empezó a llorar.
Las luces se atenúan sobre ellas otra vez para centrarse en nuestra protagonista.
RENATA: No quiero estar muerta… ¡Aún no merezco ese final!
VOZ EN OFF:
No nació para el rebaño ni para yacer:
Cuando nuestro mundo se rendía, ella no cedió.
La llamarán valiente por siempre permanecer,
RENATA: No puedo. Yo no soy rebelde ni valiente ni nada así. (empieza a gritar entre resoplidos) ¿No entiendes? ¡Nunca fui ni soy ni seré nadie! ¿Oyes? ¡No soy rebelde!
Se hace bolita. La barca alcanza la orilla del río y para. El resto de las sombras salen en silencio, pero RENATA se queda allí y no se ha movido desde hacerse bolita.
CARONTE todavía está también.
VOZ DE ISMENE: …Renata…
RENATA: ¿Mmm?
VOZ DE ANACAONA: Renata.
RENATA (levanta la cabeza y mira alrededor): ¿Quién me habla?
VOZ DE CAMILLA: Renata, now is your moment.
RENATA: My moment…¿For what?
VOZ DE MICAELA: Levántate y salta de la barca.
CARONTE empieza a bajar sus brazos para agarrar a RENATA.
LAS VOCES DE LAS CUATRO: ¡SALTA, RENATA!
RENATA chilla, se levanta y salta de la barca antes de que CARONTE la pueda capturar. Corre fuera del escenario.
VOZ EN OFF: La profecía comienza.
︎ ESC 2 - Sombra sin victoria
ADRIA y LETICIA están sentadas alrededor de un gran telar tradicional griego. CHLOE está apartada de ellas, sentada, leyendo un libro: Las mujeres importantes del inframundo. Solo se oye el sonido rítmico del crujir de la madera y el paso de los hilos.
CHLOE cierra el libro y se desploma en la silla.
CHLOE: ¡Estoy aburridaaaaaaa! Ya no quiero leer mi libro…
ADRIA: ¿Por qué no vienes aquí para aprender a tejer?
CHLOE: ¡Blechh! Tampoco quiero hacer eso… ¿¿Por qué no hay nada interesante que hacer aquí??
Se cae al suelo.
LETICIA: Puedes dibujar.
CHLOE: No…
ADRIA: O dar un paseo…
CHLOE: Tampoco…
LETICIA: Mmm… ¿Te apetece ir al mercado? ¿Bailar?
ADRIA: ¿O aprender de la defensa personal? ¿O escribir con la letra caligráfica?
CHLOE: ¡No, no, nooooo! No tengo ganas de saber hacer algo nuevo… No quiero moverme ni pensar ni nada.
LETICIA: ¡Lo tengo! ¿Quieres que te contemos un cuento?
Con rapidez, CHLOE se siente muy derecho.
CHLOE: ¡¡¡Sí!!!
ADRIA: A ver… ¿Cuál te deberíamos contar? ¿Uno nuevo? ¿O uno que ya conoces?
CHLOE: Uno nuevo. Quiero escuchar algo de una heroína en el inframundo para poder saber más sin tener que mirar el libro… Me duelen los ojos de tanto leer…
LETICIA recoge el libro de su sitio y lo abre.
LETICIA: A ver cuál sería interesante… ¿Perséfone?
CHLOE: Ese relato me aburrió.
LETICIA: ¿Medea?
CHLOE: ¿Esa bruja? ¡No!
LETICIA: ¿Casandra?
CHLOE: Ya me lo habíais contado.
LETICIA: Emmm…
ADRIA: ¿Qué piensas de narrar el viaje de Renata al inframundo?
CHLOE (agarrando el libro): ¿Quién? No está en el índice…
LETICIA: Me parece genial. Su viaje es bastante inspirador e interesante.
ADRIA: Entonces, ¿empiezas tú? ¿O prefieres que yo…?
LETICIA: Tú.
ADRIA: Bueno… A ver… ¿Dónde empezar? Mmm… ¡Oh! Lo sé…
Mientras ADRIA y LETICIA narran, vemos las acciones de RENATA.
ADRIA: Renata estaba abrumada por toda la injusticia y el conflicto que ocurrían en el mundo… Quería ayudar de alguna manera, pero no sabía cómo…
LETICIA: Vivía en las sombras, apenas otra cara entre la multitud… A pesar de las oportunidades que se le presentaron, le costaba elegir el mejor camino para actuar…
ADRIA: Y fue entonces cuando ellas intervinieron.
CHLOE: ¿Ellas? ¿Quiénes?
ADRIA: Enviaron a un ángel guardián desde el inframundo a la Tierra para empujarla hacia su destino… Después de todo, sus pequeñas indicaciones habían fracasado hasta ese momento…
LETICIA: Llevó instrucciones y lo necesario para entrar en el inframundo…
CHLOE: Pero, ¿por qué necesitaba ir allí? ¿Qué habría en el inframundo que Renata no podría encontrar en la Tierra?
ADRIA: Si esperas un momento, te lo diremos.
LETICIA: ¿No te acuerdas de los cuentos sobre los héroes que han entrado en el inframundo? ¿No te acuerdas de que intentaron buscar la sabiduría que no pueden encontrar en la Tierra?
CHLOE: Pues, sí, claro… Pero esos son solo mitos para entretener… Para pasar el tiempo y escapar del aburrimiento…
ADRIA: ¡Estos ‘mitos’ suenan a verdad! Bien… Bien… Estoy tranquila… Renata recibió instrucciones, una rama dorada, una botellita llena de agua diluida del Leteo y una moneda. Las instrucciones la guiaron a un río cerca de su casa…
LETICIA: En cuanto llegó, observó una barca en la orilla. Siguiendo las instrucciones, colocó la rama en la orilla y leyó un poema breve, se embarcó, puso la moneda en la proa y se tomó la botella. Entonces, se desmayó.
ADRIA: Cuando se despertó, todavía estaba en la barca… Pero, esta vez, Caronte estaba en la proa y ya habían entrado en el inframundo…
CHLOE: Pero, ¿¿por qué??
LETICIA: Necesitaba aprender de unas mujeres que la precedieron cuál era su destino, por supuesto. Ya que no puedes pedir ese tipo de información de Wikipedia o la inteligencia artificial…
ADRIA: Los dioses sabían que necesitaríamos a alguien fuerte que defendiera la justicia. Por eso, Renata viajó al inframundo… Necesitaba prepararse para todos los retos que ella se enfrentaría más adelante en la vida. La profecía presagió todo esto.
CHLOE: …¿También hubo profecía?
LETICIA: Sí. Y si escuchas atentamente, vas a oír la voz del oráculo. Sus palabras hacen ecos del viaje exitoso de Renata…
El foco sobre las HERMANAS MORELLA se apaga. Una vela se enciende en medio de las tablas, siendo el foco de nuestra observación.
VOZ EN OFF:
la heroína que se alza, la rebelde que unió.
RENATA: No puedo. Yo no soy rebelde ni valiente ni nada así. (empieza a gritar entre resoplidos) ¿No entiendes? ¡Nunca fui ni soy ni seré nadie! ¿Oyes? ¡No soy rebelde!
Se hace bolita. La barca alcanza la orilla del río y para. El resto de las sombras salen en silencio, pero RENATA se queda allí y no se ha movido desde hacerse bolita.
CARONTE todavía está también.
VOZ DE ISMENE: …Renata…
RENATA: ¿Mmm?
VOZ DE ANACAONA: Renata.
RENATA (levanta la cabeza y mira alrededor): ¿Quién me habla?
VOZ DE CAMILLA: Renata, now is your moment.
RENATA: My moment…¿For what?
VOZ DE MICAELA: Levántate y salta de la barca.
CARONTE empieza a bajar sus brazos para agarrar a RENATA.
LAS VOCES DE LAS CUATRO: ¡SALTA, RENATA!
RENATA chilla, se levanta y salta de la barca antes de que CARONTE la pueda capturar. Corre fuera del escenario.
VOZ EN OFF: La profecía comienza.
Telón.
︎ ESC 2 - Sombra sin victoria
ADRIA y LETICIA están sentadas alrededor de un gran telar tradicional griego. CHLOE está apartada de ellas, sentada, leyendo un libro: Las mujeres importantes del inframundo. Solo se oye el sonido rítmico del crujir de la madera y el paso de los hilos.
CHLOE cierra el libro y se desploma en la silla.
CHLOE: ¡Estoy aburridaaaaaaa! Ya no quiero leer mi libro…
ADRIA: ¿Por qué no vienes aquí para aprender a tejer?
CHLOE: ¡Blechh! Tampoco quiero hacer eso… ¿¿Por qué no hay nada interesante que hacer aquí??
Se cae al suelo.
LETICIA: Puedes dibujar.
CHLOE: No…
ADRIA: O dar un paseo…
CHLOE: Tampoco…
LETICIA: Mmm… ¿Te apetece ir al mercado? ¿Bailar?
ADRIA: ¿O aprender de la defensa personal? ¿O escribir con la letra caligráfica?
CHLOE: ¡No, no, nooooo! No tengo ganas de saber hacer algo nuevo… No quiero moverme ni pensar ni nada.
LETICIA: ¡Lo tengo! ¿Quieres que te contemos un cuento?
Con rapidez, CHLOE se siente muy derecho.
CHLOE: ¡¡¡Sí!!!
ADRIA: A ver… ¿Cuál te deberíamos contar? ¿Uno nuevo? ¿O uno que ya conoces?
CHLOE: Uno nuevo. Quiero escuchar algo de una heroína en el inframundo para poder saber más sin tener que mirar el libro… Me duelen los ojos de tanto leer…
LETICIA recoge el libro de su sitio y lo abre.
LETICIA: A ver cuál sería interesante… ¿Perséfone?
CHLOE: Ese relato me aburrió.
LETICIA: ¿Medea?
CHLOE: ¿Esa bruja? ¡No!
LETICIA: ¿Casandra?
CHLOE: Ya me lo habíais contado.
LETICIA: Emmm…
ADRIA: ¿Qué piensas de narrar el viaje de Renata al inframundo?
CHLOE (agarrando el libro): ¿Quién? No está en el índice…
LETICIA: Me parece genial. Su viaje es bastante inspirador e interesante.
ADRIA: Entonces, ¿empiezas tú? ¿O prefieres que yo…?
LETICIA: Tú.
ADRIA: Bueno… A ver… ¿Dónde empezar? Mmm… ¡Oh! Lo sé…
Mientras ADRIA y LETICIA narran, vemos las acciones de RENATA.
ADRIA: Renata estaba abrumada por toda la injusticia y el conflicto que ocurrían en el mundo… Quería ayudar de alguna manera, pero no sabía cómo…
LETICIA: Vivía en las sombras, apenas otra cara entre la multitud… A pesar de las oportunidades que se le presentaron, le costaba elegir el mejor camino para actuar…
ADRIA: Y fue entonces cuando ellas intervinieron.
CHLOE: ¿Ellas? ¿Quiénes?
ADRIA: Enviaron a un ángel guardián desde el inframundo a la Tierra para empujarla hacia su destino… Después de todo, sus pequeñas indicaciones habían fracasado hasta ese momento…
LETICIA: Llevó instrucciones y lo necesario para entrar en el inframundo…
CHLOE: Pero, ¿por qué necesitaba ir allí? ¿Qué habría en el inframundo que Renata no podría encontrar en la Tierra?
ADRIA: Si esperas un momento, te lo diremos.
LETICIA: ¿No te acuerdas de los cuentos sobre los héroes que han entrado en el inframundo? ¿No te acuerdas de que intentaron buscar la sabiduría que no pueden encontrar en la Tierra?
CHLOE: Pues, sí, claro… Pero esos son solo mitos para entretener… Para pasar el tiempo y escapar del aburrimiento…
ADRIA: ¡Estos ‘mitos’ suenan a verdad! Bien… Bien… Estoy tranquila… Renata recibió instrucciones, una rama dorada, una botellita llena de agua diluida del Leteo y una moneda. Las instrucciones la guiaron a un río cerca de su casa…
LETICIA: En cuanto llegó, observó una barca en la orilla. Siguiendo las instrucciones, colocó la rama en la orilla y leyó un poema breve, se embarcó, puso la moneda en la proa y se tomó la botella. Entonces, se desmayó.
ADRIA: Cuando se despertó, todavía estaba en la barca… Pero, esta vez, Caronte estaba en la proa y ya habían entrado en el inframundo…
CHLOE: Pero, ¿¿por qué??
LETICIA: Necesitaba aprender de unas mujeres que la precedieron cuál era su destino, por supuesto. Ya que no puedes pedir ese tipo de información de Wikipedia o la inteligencia artificial…
ADRIA: Los dioses sabían que necesitaríamos a alguien fuerte que defendiera la justicia. Por eso, Renata viajó al inframundo… Necesitaba prepararse para todos los retos que ella se enfrentaría más adelante en la vida. La profecía presagió todo esto.
CHLOE: …¿También hubo profecía?
LETICIA: Sí. Y si escuchas atentamente, vas a oír la voz del oráculo. Sus palabras hacen ecos del viaje exitoso de Renata…
El foco sobre las HERMANAS MORELLA se apaga. Una vela se enciende en medio de las tablas, siendo el foco de nuestra observación.
VOZ EN OFF:
Aprende sobre la paciencia de su interior
y que vivir también siempre tendrá un gran valor.
Ve danzas radiantes que arden como pueblo en unión
y la historia que se escribe con cuerpo y canción.
Bajará con lo dorado y la ciega memoria
para entrar en la muerte aunque aún no murió
Cruzará los umbrales como sombra sin victoria
los ríos recuerdan todo lo que ella olvidó.
Conoce la fuerza: se estudia al ver y fracasar.
Y levantarse otra vez es manera de avanzar.
Descubre que exigen su segura dedicación
la justicia, la táctica y lista decisión.
Así vuelve al mundo con fuego encendido en la voz,
y la meta clara de no perderse ante el temor.
No quiere ser mito antiguo, sino ejemplo feroz
ADRIA: Así tenemos a nuestra protagonista… Se despertó en la barca de Caronte, rodeada de sombras, y tenía una sensación inquietante…
︎ ESC 3 - Sabiduría de la voz viva
RENATA se encuentra en una metrópolis blanca, al atardecer. Parece que dentro de esta metrópolis, hay un mercado al lado de un templo. Una mujer, vestida en una estola sobre un vestido (ambos gris-azules) y un velo que cubre la cabeza y el cuello… es ANTÍGONA.
ANTÍGONA: χαῖρε! τῇδε σέ ἑώρακα οὐδέποτε... τίς εἶ; διὰ τί ἐλήλυθας;
RENATA: …
ANTÍGONA: τίνα ζητεῖς; ἀλωμένη εἶ;
RENATA: …Perdona, no entiendo …¿Hablas español…O, quizás, ¿inglés?
ANTÍGONA: Ah, bueno, pues mi español está un poco ‘oxidado’, pero me vale más que inglés. Nunca te he visto aquí… ¿Quién eres? ¿Qué haces?
RENATA: Soy Renata… Y no sé qué hago aquí porque no sé dónde estoy… Pero ahora que miro más fijamente, diría que estoy en el Mediterraneo…
ANTÍGONA: No del todo… Estás en mi rincón de los Campos Elíseos.
RENATA: Los Campos Elíseos… Elíseos… Me suenan, pero… (pausa) ¿No es a dónde van los héroes muertos? ¿Eres heroína?
ANTÍGONA: Sí, claro. ¿No me conoces?
RENATA: Por tu aspecto, no… Pero si me dices quién eres…
ANTÍGONA: Soy Antígona.
RENATA (boquiabierta): Tú— ¡¿Antígona?! ¿La Antígona de la mitología griega que luchaba contra la tiranía y defendió la ley divina por encima de la ley del rey…? ¿La que prefirió morir a traicionar a su familia y a los dioses? Leí tu historia en la universidad… Pero nunca me imaginé que te conocería.
ANTÍGONA: Pues, ya que me conoces y sabes de mi propia gloria como una de las heroínas más importantes de Hellas y toda la historia, te puedo contar la versión real que Sófocles y Eurípides ignoraban. El primero me pinta como una mártir con un ‘destino trágico’ de la muerte y el segundo me describió como una víctima del patriarcado por haberme casado con Hemón y tener un hijo, de modo que nunca volví a hacer nada más impactante. Fue un alivio cuando descubrí que se destruyó casi por completo la obra de Eurípides y deseo que lo hubieran hecho con esa de Sófocles, pero a veces los deseos no se vuelven realidad. Bueno… De todos modos, ¿no te has dado cuenta de lo mucho que se equivocan los hombres? Nunca entenderán nuestras historias tan bien como nosotras. Siéntate y te cuento la verdad.
ANTÍGONA permanece de pie mientras RENATA se sienta.
Yo era testigo del exilio de mi padre-hermano, Edipo, y, después, de la guerra civil trágica que mi tío Creonte instó entre Etéocles, mi hermano mayor, y Polinices, mi gemelo. Entonces, en cuanto llegaron a un acuerdo para reinar juntos como co-reyes de Tebas, Creonte los asesinó para tomar todo el poder para sí mismo, especialmente sabiendo que mis hermanos, juntos, no le habrían dado ninguna influencia en la ciudad estado. Y mi hermano, Etéocles: si hubiera ganado la guerra, habría tenido un lugar para nuestro tío, pero mi gemelo, no lo habría hecho. Por lo tanto, cuando Creonte ascendió al poder, prohibió el entierro de Polinices, aunque Etéocles recibió todos los honores sin excepción.
ISMENE entra en la escena y está mirando alrededor del mercado.
¿Qué iba a hacer aparte de enterrar a mi hermano? Le pedía a mi hermana, Ismene, que me ayudara, pero no quería violar la ley aunque, al hacerlo, no habría estado actuando en contra de las leyes de los dioses…
Yo fui para enterrarlo, evitando los guardias que lo vigilaban noche y día en un campo grande y abierto—
ISMENE: ’Αντιγόνη! τί πράττεις;! διὰ τί σύ, κακοδαίμον, τήνδε ταλαίπωρον τοῖς μακροῖς λόγοις λαλουμένη τείρεις;
ANTÍGONA: ἐστι οὗτος ὁ καιρὸς αὐτῆς ἀκούουσα ὅτι λαμβάνω καὶ πολλὴν δόξαν καὶ πολὺν ἐγκώμιον. ἐμοῦ λεγούσης ἀκούειν ἡ μεγάλη τιμή ἐστι, οὐ πόνος.
ISMENE: Ya te callas… Hablas demasiado. Esta chica no merece ser objeto de tus altivos cuentos.
ANTÍGONA: ¡Siempre intentas callarme! Solo porque no tienes una razón para estar aquí. ¡No eres heroína! ¡No hiciste nada! ¡No—
ISMENE: ¡A callar, he dicho! ¡Y vete!
ANTÍGONA: No me voy a ir solo porque te da envidia que tenga algo que contar mientras tú, no. Apenas viviste y apenas tienes el poder para forzarme a hacer algo. ¡Vete tú con tu jodida idea de llamar ‘cuidado’ a tu cobardía!
¡YO soy la que actúa porque no me escondo! ¡YO soy la que desafía a los reyes! ¡YO soy la que honra a los dioses! ¡YO soy la voz que no puedes callar! ¡Yo soy la que será recordada! ¡YO soy—
ISMENE: ¡TÚ no eres lo que dices!
ANTÍGONA y RENATA miran a ISMENE en shock.
ANTÍGONA: ¿Qué-qué me has dicho?
ISMENE: Tú no eres valiente, Antígona. Tú necesitas tanta atención que prefieres morir a gritos en vez de vivir sin que nadie te mire.
ANTÍGONA grita de ira/frustración y se va, echando chispas. ISMENE y RENATA se congelan. Silencio absoluto. Un foco se enciende sobre las HERMANAS MORELLA, rompiendo la escena.
CHLOE: Woah, woah, woah—what just happened?! Me dijisteis que Ismene es un alma buena… Que es tierna y cautelosa… ¡No es creíble que se enfrentara así a su hermana! Ahora decid la verdad en vez de dramatizar la historia.
LETICIA: Y si estuvieras atrapada con tu bully durante 3,000 años sin salida, ¿qué harías tú?
CHLOE: Intentar irme, por supuesto…
ADRIA: ¿Y si fuera alguien a quien quieres mucho? ¿A quien no quisieras realmente hacerle daño a pesar del dolor que te causa?
El foco se apaga e ISMENE y RENATA se descongelan.
ISMENE: Te pido disculpas, chica, por tener que haber sido testigo de esa… Conversación con mi hermana… Y por haber sufrido la experiencia de escuchar su pomposo monólogo sobre sus actos “heroicos”.
RENATA: No pasa nada…
ISMENE: Bueno, no es nada, pero espero que no te haya molestado mucho… Es que ella no deja de beber del río Leteo; ella, o más bien la memoria de ella, sigue viviendo de varias maneras en el mundo de los vivos y no os deja en paz ni deja a otras que cuenten sus historias. Y cada vez que bebe del río, se pone más y más enfurecida y frenética.
Quiero a mi hermana, pero hay más en la vida y la muerte que la fama o lo que dicen los demás de ti. Claro, además está bien ser recordada, pero algunas no tenemos tantas oportunidades como otras.
RENATA: … ¿Y por qué no? Tienes que ser muy virtuosa para estar aquí.
ISMENE: Viví una vida relativamente normal, dadas las circunstancias…
RENATA: ¿Quieres contármelas?
ISMENE se sienta a su lado.
ISMENE: Pues, ya sabes qué pasó en la ciudad estado y porque Antígona decidió que necesitaba actuar, lo que causó que se acercara a mí para pedirme ayuda. No le di la ayuda que quiso. No podía atreverme a romper la ley humana porque no quería morir. Pero la avisé de las consecuencias e intenté demorar lo más posible la llegada de la noticia que había enterrado a Polinices.
RENATA: Querías protegerla.
ISMENE: Sí. Intentaba protegerla porque quería que sobreviviera en vez de embarcarse en una misión suicida. Y no deseaba verla iniciar un conflicto con el tirano que fue nuestro tío. Pero, en fin, tomó su propia decisión y yo, la mía. Antígona enterró a nuestro hermano y Creonte, enfurecido a descubrirlo, publicó un anuncio por toda la ciudad estado que decía que iba a castigar al culpable con la pena de muerte por lapidación. Por tanto, para provocar a Antígona, nuestro tío desenterró a Polinices, y yo, de nuevo, intenté avisarle.
RENATA: Pero la capturaron y Creonte se enteró de su traición.
ISMENE: Sí. Era inevitable a pesar de mis mejores esfuerzos.
RENATA: ¿Y qué le pasó? ¿Cómo te enteraste de lo que había pasado?
ISMENE: Estuve en el templo, rezando para que nada malo pasara, cuando los guardias vinieron para arrastrarme al trono de Creonte. Ven, tengo una idea…
ISMENE y RENATA se levantan y empiezan a andar por el mercado.
ISMENE: Creonte me echó la culpa también e iba a condenarme a la muerte. Lo acepté porque no hice nada para detenerla, lo que, en mi mente, igualaba mi culpa a la suya y le dije que mi hermana solo había hecho lo necesario y correcto según la ley divina. Me llamó una loca.
RENATA: Le hiciste frente. Lideraste con virtud a pesar del peligro.
ISMENE: Pero, ¿para qué? Antígona me rechazó otra vez, diciendo que no quería que me involucrase en sus asuntos, aceptó la pena de muerte y me dejó con una última mirada fulminante.
ISMENE lanza una granada y RENATA la atrapa.
RENATA: Si te trata así, ¿por qué te quedas?
ISMENE: Es familia. No estuve ahí para ella como yo debería haberlo estado y ahora estoy presente para cuidarla.
RENATA: Pero necesitas cuidarte también…
ISMENE: Lo sé… Bueno… En fin, Antígona se suicidó porque se negó a morirse según los términos de otro y la casta de Creonte se destruyó. La justicia y el poder absolutos siempre exigen sangre y un resultado extremo. Pero, viví. Supongo que debería estar agradecida de tener esa oportunidad porque si no, no habría descubierto mi vocación.
RENATA: ¿Y qué fue?
ISMENE: Nada especial, como te había dicho. Me hice sacerdotisa de Hestia y guiaba a los demás en su devoción a los dioses. Intenté vivir la ley divina que no vivía antes. Pero, cuando morí, me encontré aquí.
RENATA: Y ahora estás hablando conmigo.
ISMENE: En efecto. Y tengo el privilegio de ayudarte a comenzar tu viaje por el inframundo.
RENATA: ¿Me quieres decir que aún no me puedo ir?
ISMENE (riéndose): Aún no, pero pronto, sí. La profecía declara que necesitas hablar con cuatro mujeres antes de salir.
Bueno, chica, con todas las provisiones que hemos recolectado, vamos a hacer un sacrificio a los dioses.
RENATA: Okay… ¿Por qué?
ISMENE: Necesitarás bendiciones para el viaje. ¡Venga!
ISMENE y RENATA entran en el templo. No vemos ni escuchamos nada de ellas mientras están dentro. Suenan campanillas y un arpa. Por fin, vuelven al escenario y, ahora, ISMENE tiene un mapa en la mano.
ISMENE: Te aconsejo que visites a Camila. El viaje hacia ella no será fácil pero, con certeza, llegarás. Deberías hablar sobre lo que es ser heroína porque su historia es bastante inspiradora. Hay dos caminos que puedes seguir: el más largo y seguro rodea el curso del Flegetonte, el río de lava, y te quedarás en los Campos Elíseos. Sugiero que sigas este camino. Pero, si quieres, hay otro que va por los Campos del Luto, muy peligrosamente cercano a Tártaro, y cruza el Flegetonte…
RENATA: Voy a elegir el que sugieres. ¿Y dónde comienza el camino?
ISMENE la guía hacia un lado del escenario. Se despiden y RENATA empieza a irse.
RENATA: Oh! Ismene: Aunque admiro tu lealtad, no deberías quedarte en un lugar que te hace daño ni donde otros te han hecho daño y siguen haciéndotelo. Mereces algo mejor. Después de todo, este es tu paraíso también, no el castigo eterno.
ISMENE: Gracias, chica. Ahora vete para buscar a Camilla.
RENATA: Okay. Me voy. Muchas gracias por todo, de nuevo. ¡Nos vemos!
Sale del escenario. Las luces se oscurecen, salvo un foco sobre ISMENE.
ISMENE: ἀλλ᾿ εἰ δοκεῖ σοι, στεῖχε· τοῦτο δ᾿ ἴσθ᾿, ὅτι ἔννους μὲν ἔρχῃ, τοῖς φίλοις δ᾿ ὀρθῶς φίλη.
︎ ESC 4 - En el umbral
Todavía a oscuras hay gritos estridentes y gruñidos fuertes. RENATA entra, corriendo desde la derecha y gritando a pleno pulmón. Las luces están bajas y rojas y el público apenas puede ver nada. Unas luces brillantes y blancas empiezan a destellar repentinamente. Las sombras (completamente vestidas en batas negras) agarran a RENATA y la hacen gritar más. Se mueve en zigzag por las tablas hasta salir a la izquierda. Telón.
︎ ESC 5 - Fuego, cuerpo y canción
Cuando se encienden las luces, RENATA ya está en la escena, tumbada en el suelo que está lleno de césped alto, árboles, arbustos, etc., que silban con el viento ligero. Ella respira con algo de dificultad y entonces suspira. Las ranas croan. ANACAONA está sentada en el suelo, no muy lejos de RENATA y al lado del río (quizás el Cocito). El sol ya se ha caído y hay estrellas en el cielo.
ANACAONA: Hay que tener más cuidado, niña… El inframundo no es un lugar libre de terrores y peligro. ¿Por qué andabas sola en el umbral del rincón más oscuro de la casa de los muertos? ¿Nadie te intentó detener?
RENATA (inhala y exhala): Pues… Seguía el mapa que me dio Ismene y, de repente, me encontré en una tierra arenosa y oscura y escuchaba gritos, gemidos, gruñidos… Por todos lados. Probablemente haya decidido mal en una encrucijada… Intentaba llegar al campo de Camilla.
ANACAONA: Ah…bueno. Esa es por otro lado de Coaybay…
RENATA (avergonzada): Oh… Jajaja… Ups…
Se sienta erguida y saca el mapa de su bolsillo, ahora un poco roto, e intenta mirarlo fijamente.
RENATA: ¿¿Dónde podría haber tomado un giro equivocado?? ¿¿??
ANACAONA empieza a mirarlo también y le señala una parte del mapa.
ANACAONA: Bueno… Estabas allá cuando te encontré y pienso que viniste de— (arrastra el dedo por el mapa) acá. Tienes suerte de que yo también fuera por ahí.
RENATA: Ya…Muchas gracias por salvarme…
ANACAONA: Nada, amiguita. Y si te preguntabas, mi nombre es Anacaona.
RENATA: Ana-cao-na. Anacaona. Suena bonito. ¿Qué significa?
ANACAONA: En mi lengua materna, el taíno, significa ‘Flor de oro’. Mis padres me lo dieron ya que en el día de mi nacimiento habían florecido las primeras flores doradas en mi pueblo, mi yucayeque, Xaragua. Sabían que sería la esperanza que mi pueblo algún día necesitaría.
¿Y cómo te llamas tú?
RENATA: Renata.
ANACAONA: ¿Y qué significa tu nombre para ti?
RENATA: Renacer. Pues, mi madre me lo dio porque nací prematuramente y todo el mundo pensaba que iba a morir. Pero el día en que empecé a mejorar, ella no dudó de que viviría y sería fuerte.
ANACAONA: Mmm… Tal vez tú también seas la esperanza de tu pueblo… Muchos nacemos y morimos para nacer de nuevo porque tenemos un gran papel que desempeñar.
Se miran un momento sin decir nada.
ANACAONA: Bueno… ¿Por qué ibas buscando a Camila? O sea, ¿por qué te recomendó Ismene que hablaras con ella?
RENATA: Ismene pensaba que sería una buena idea hablar con ella para ayudarme a ‘cumplir mi destino divino’, sea lo que sea que eso signifique…
ANACAONA respira una sonrisa.
RENATA: Pero ahora supongo que podría hablar con usted antes de irme para visitarla.
ANACAONA: ¿Y por qué lo supones?
RENATA: Usted es heroína.
ANACAONA: ¿Tú lo piensas?
RENATA: Me ha rescatado. Tiene que ser lo que hizo en la vida… ¿No? La salvadora de su pueblo en… Xaragua… ¿Verdad?
ANACAONA: No pude salvar a mi pueblo…
RENATA: Pero lo intentó… ¿?
ANACAONA: Sí.
RENATA: Y… ¿Qué? ¿Qué pasó? ¿Es por eso que está aquí? ¿Que está muerta?
ANACAONA (asiente): Mmm… Te enseño mi historia y después me dices lo que piensas. ¿Bien?
RENATA: ¡Vale!
Suenan tambores y ANACAONA empieza a bailar mientras RENATA la mira. Después de un rato, la danza termina y RENATA aplaude.
ANACAONA: ¿Qué piensas?
RENATA: …Emmm… Fue bonito…
ANACAONA: Y…¿?
RENATA: Yyyyy… Y trágico, obvio. Mmmm…
ANACAONA: ¿Nada más? ¿No has aprendido nada de la historia?
RENATA: La verdad es que no la he entendido…
ANACAONA (suspirando): La gente hoy en día no entiende la importancia de la danza ni del areíto, la tradición de mis ancestros. (Se dirige hacia RENATA) ¿Te gusta bailar?
RENATA: Si nadie me ve, sí… Pero es más así (sacude los hombros).
ANACAONA: ¿Tienes ganas de aprender?
RENATA pausa y entonces se asiente la cabeza.
ANACAONA: Dale. Entonces, ven acá y te enseño.
RENATA se levanta y se sitúa al lado de ANACAONA. Esta muestra la danza de nuevo, paso a paso y explica qué significa cada uno.
ANACAONA:
En Xaragua yo nací, la flor de oro,
reina de un pueblo libre y soberano.
Mi voz unía el pueblo con los versos
y areítos de paz bajo la luna.
Llegaron hombres pálidos del mar
con cruces de metal y sed de fama.
Caonabo, mi esposo, fue apresado,
mi hermano muerto y me hice cacica.
Uní tribus contra los extraños;
intentamos luchar con valentía.
Ovando nos acusó del engaño
y de la traición a su imperio.
Esclavizaron al querido pueblo
y quemaron vivos a muchos de ellos.
Negué mi cuerpo al mando del verdugo…
pero ahorcarme fue mi destino.
Siempre soy la flor de oro y el areíto:
ataco al fuerte con fuego y canto—
rompo el silencio con fuerza feroz—
mi voz es el tambor que nunca calla.
RENATA: ¡¿La ahorcaron?!
ANACAONA: Y eso fue una misericordia.
RENATA: Lo llama una misericordia pero, yo, un delito—pudieron haberle encarcelado.
ANACAONA: ¿Y torturarme más de lo que ya me habían torturado y esclavizarme? Ahorcarme fue un acto necesario para incitar las siguientes revoluciones y ser un ejemplo feroz para las próximas generaciones.
RENATA: ¿Se necesita morir para ser tal ejemplo? ¿Para ser heroína?
ANACAONA: Hay que vivir. Hay que vivir para luchar y conseguir lo más que se pueda posible en tu lucha. Pero también necesitas saber esto: ¿por cuál causa estarías dispuesta y lista para morir?
RENATA: No— no quiero morir.
ANACAONA: No es lo que te pregunté.
Se miran durante un minuto en silencio.
ANACAONA: Mi propia muerte forma parte de mi legado, pero no es lo único que representa mi historia ni a mí.
RENATA: Su deseo de ayudar al pueblo —para liberarlo de los conquistadores— le ha hecho una gran heroína.
ANACAONA (sonriendo): Eso, y mi hija, Higuemota.
RENATA: ¿¿Tiene hija??
ANACAONA: Sí, y continuó nuestra lucha tras mi muerte y hasta la suya. Por eso —y otras razones— es lo mejor de mi legado. También, tuve que actuar para intentar crear un mejor mundo para mi familia además de mi pueblo.
RENATA: Usted actuó por el bienestar de los demás. ¿No tenía miedo? ¿No dudaba en algún momento, pensando en sobrevivir para luchar otro día?
ANACAONA: Claro, que sí… Quería proteger a mi niña, mi esposo, mi hermano antes de su muerte y a mis sobrinos y sobrinas… Pero creía que era para lo mejor rebelar y no quedar oculta, en silencio. El silencio nos hace cómplices.
RENATA (mirándola): Encontró su causa.
ANACAONA: Sí. Y nunca te olvides que somos más fuertes juntas que separadas.
ANACAONA abraza a RENATA.
RENATA: ¿Me puede contar la historia de tu hija también?
ANACAONA: Algún día vas a aprenderla, pero ya es la hora para la continuación de tu viaje, Renata. Hay otras que tienen que enseñarte.
RENATA: Pero—
ANACAONA: Te voy a guiar hasta la vía que lleva directamente al campo de Camila para que no te pierdas en el camino esta vez. ¿Okay?
RENATA: Okay…
ANACAONA: Dale, vámonos. Te cuento una historia más mientras andamos… Una historia sobre mi pueblo muchas lunas antes de que llegara la corona española a nuestra isla.
RENATA: ¡Uuh! ¡Venga!
ANACAONA agarra la mano de RENATA y empiezan a caminar.
ANACAONA: En los viejos tiempos, las mujeres podían ver y hablar a Atabey, la Madre de las Aguas, la Madre Universal…
Las dos se van del escenario y las luces se atenúan lentamente, dejándonos solos a escuchar el sonido del césped, los árboles, el río y las ranas. Entonces, silencio.
︎ ESC 6 - Merendando análisis
Las tres parcas entran en el escenario, llevando meriendas. Ningún telar está ni ninguna cosa que tenga que ver con el tejer.
LETICIA: Y ahora, ¿qué piensas, Chloe? ¿Es Renata más cómo te la imaginabas?
CHLOE (masticando): Más, sí, pero no totalmente…
ADRIA: ¿Y qué problema tienes con ella ahora? Ha hablado con Ismene y Anacaona, que le han guiado hacia su destino heroíco…
CHLOE: No estoy segura de que Ismene cuente como heroína porque no hizo nada y Anacaona le ha enseñado una danza acompañada con un poema… ¿Es eso heroísmo? Al menos vimos a Antígona al principio…
LETICIA: Vaya… Estoy sin palabras… Esta chica no aprende.
ADRIA: Eras así también, no te olvides. Bueno, Chloe, ¿piensas que Ismene no tiene nada que decir? Antígona ha hablado muchas veces a lo largo de los siglos. Pero, ¿Ismene? ¿Que la apoya y alimenta a su hermana? A veces los héroes y, especialmente las heroínas, se esconden en las sombras de los demás.
LETICIA: Además, Antígona solo habla como una maníaca, obsesionada con la gloria y fama eterna. Por el contrario, Ismene le ofreció una perspectiva más equilibrada sobre lo que pasó entre su hermana y Creonte y algunos eventos después. Reveló la verdad de una manera tranquila y paciente, como una buena profe.
CHLOE: Pero eso no la califica para ser heroína…
ADRIA: Ay, ¿¿perdón?? ¡Las profes se encuentran entre los mejores ejemplos de ser una lideresa porque su vocación es guiar a otres! Además, Ismene desafió a su tío, cuestionó la ley y vivió después de las tragedias que ocurrieron en su ciudad, lo que muestra su fortaleza… No lo olvides.
LETICIA: ¿No crees que sea importante que Renata escuche una voz pragmática y compasiva? ¿Que una heroína o lideresa no tenga que actuar ferozmente para mostrar su valor?
CHLOE: No lo sé… No veo cómo Renata podría haber aprendido algo de Ismene, pero si decís que ahora sabe más que antes, confío en vosotras…
LETICIA: No deberías creer solo en nuestras palabras. Deberías entender por qué Ismene merece estar en los Campos Elíseos.
CHLOE: Bien, bien… Lo intentaré…
ADRIA: ¿Y qué piensas de su interacción con Anacaona?
CHLOE: Pues…Antes no me sonaba, así que al menos he aprendido algo y creo que estuvo bien que Renata tuviera la oportunidad de aprender de una mujer que dirigió una rebelión, lo que mola.
ADRIA: Además fue poeta y bailarina—su creatividad rompió los límites y ayudó a crear unidad en su pueblo.
LETICIA: Es por eso que es una de mis heroínas históricas favoritas.
CHLOE: ¿Y qué? ¿Y qué si unió a su pueblo con los medios creativos? Deberíamos enfocarnos más en su rebelión cuando tramó contra los españoles y los batalló. Como lo veo yo, el areíto es débil y solo su rebelión muestra el verdadero heroísmo.
ADRIA: ¡¿Qué?! Solo un líder o, en este caso una lideresa, puede guiar a su pueblo eficazmente e instar una rebelión si lo tiene unificado. Lo que es más importante es que ambas mujeres han sido muy buenos ejemplos para Renata. Y, sí, incluso Ismene. Ambas aportan la efectividad del liderazgo en sus vidas.
CHLOE: Sin importar cuántas veces tratas de convencerme que Ismene es la mejor, ¡no voy a estar convencida! Me gustaría escuchar sobre una heroína más fuerte e interesante… Ejem… No es decir que las dos no lo han sido, claro…
ADRIA: Cuando seas mayor, lo—
LETICIA: —Estás de suerte, Chloe, porque las dos siguientes mujeres con quienes Renata hablará son justo eso.
CHLOE: ¿Y quiénes son?
LETICIA: La primera de las dos es—
ADRIA: —Cuando seas mayor, Chloe, entenderás mejor que Ismene eligió la sobrevivencia pragmática y el servicio espiritual, que la hizo una lideresa que podía guiar a la gente y ayudarles en sus propios caminos.
CHLOE (hojeando su libro): Y todo eso está bien, pero—
LETICIA: —La primera es Camila, la única hija del rey Metabo y la reina Casmila, una guerrera volsca y seguidora de Diana—
CHLOE (hojeando más): ¡¡Tampoco está en el libro!! ¿¿La ves tú?? ¿Por qué seguís—
ADRIA: Bueno, hermanas, creo que ya es el momento para irnos del escenario… Estamos aburriendo al público…¿No?
CHLOE: Pero—
ADRIA: Nos vamos ya. ¡Venga!
ADRIA se levanta primero seguida por LETICIA y, finalmente, CHLOE. Las tres agarran las cosas que han llevado y se van del escenario. CHLOE es la última para salir. Tras un momento, la VOZ EN OFF habla.
VOZ EN OFF:
y la luz que guía fuera de daño y furor.
ADRIA: Así tenemos a nuestra protagonista… Se despertó en la barca de Caronte, rodeada de sombras, y tenía una sensación inquietante…
Telón
︎ ESC 3 - Sabiduría de la voz viva
RENATA se encuentra en una metrópolis blanca, al atardecer. Parece que dentro de esta metrópolis, hay un mercado al lado de un templo. Una mujer, vestida en una estola sobre un vestido (ambos gris-azules) y un velo que cubre la cabeza y el cuello… es ANTÍGONA.
ANTÍGONA: χαῖρε! τῇδε σέ ἑώρακα οὐδέποτε... τίς εἶ; διὰ τί ἐλήλυθας;
RENATA: …
ANTÍGONA: τίνα ζητεῖς; ἀλωμένη εἶ;
RENATA: …Perdona, no entiendo …¿Hablas español…O, quizás, ¿inglés?
ANTÍGONA: Ah, bueno, pues mi español está un poco ‘oxidado’, pero me vale más que inglés. Nunca te he visto aquí… ¿Quién eres? ¿Qué haces?
RENATA: Soy Renata… Y no sé qué hago aquí porque no sé dónde estoy… Pero ahora que miro más fijamente, diría que estoy en el Mediterraneo…
ANTÍGONA: No del todo… Estás en mi rincón de los Campos Elíseos.
RENATA: Los Campos Elíseos… Elíseos… Me suenan, pero… (pausa) ¿No es a dónde van los héroes muertos? ¿Eres heroína?
ANTÍGONA: Sí, claro. ¿No me conoces?
RENATA: Por tu aspecto, no… Pero si me dices quién eres…
ANTÍGONA: Soy Antígona.
RENATA (boquiabierta): Tú— ¡¿Antígona?! ¿La Antígona de la mitología griega que luchaba contra la tiranía y defendió la ley divina por encima de la ley del rey…? ¿La que prefirió morir a traicionar a su familia y a los dioses? Leí tu historia en la universidad… Pero nunca me imaginé que te conocería.
ANTÍGONA: Pues, ya que me conoces y sabes de mi propia gloria como una de las heroínas más importantes de Hellas y toda la historia, te puedo contar la versión real que Sófocles y Eurípides ignoraban. El primero me pinta como una mártir con un ‘destino trágico’ de la muerte y el segundo me describió como una víctima del patriarcado por haberme casado con Hemón y tener un hijo, de modo que nunca volví a hacer nada más impactante. Fue un alivio cuando descubrí que se destruyó casi por completo la obra de Eurípides y deseo que lo hubieran hecho con esa de Sófocles, pero a veces los deseos no se vuelven realidad. Bueno… De todos modos, ¿no te has dado cuenta de lo mucho que se equivocan los hombres? Nunca entenderán nuestras historias tan bien como nosotras. Siéntate y te cuento la verdad.
ANTÍGONA permanece de pie mientras RENATA se sienta.
Yo era testigo del exilio de mi padre-hermano, Edipo, y, después, de la guerra civil trágica que mi tío Creonte instó entre Etéocles, mi hermano mayor, y Polinices, mi gemelo. Entonces, en cuanto llegaron a un acuerdo para reinar juntos como co-reyes de Tebas, Creonte los asesinó para tomar todo el poder para sí mismo, especialmente sabiendo que mis hermanos, juntos, no le habrían dado ninguna influencia en la ciudad estado. Y mi hermano, Etéocles: si hubiera ganado la guerra, habría tenido un lugar para nuestro tío, pero mi gemelo, no lo habría hecho. Por lo tanto, cuando Creonte ascendió al poder, prohibió el entierro de Polinices, aunque Etéocles recibió todos los honores sin excepción.
ISMENE entra en la escena y está mirando alrededor del mercado.
¿Qué iba a hacer aparte de enterrar a mi hermano? Le pedía a mi hermana, Ismene, que me ayudara, pero no quería violar la ley aunque, al hacerlo, no habría estado actuando en contra de las leyes de los dioses…
Yo fui para enterrarlo, evitando los guardias que lo vigilaban noche y día en un campo grande y abierto—
ISMENE: ’Αντιγόνη! τί πράττεις;! διὰ τί σύ, κακοδαίμον, τήνδε ταλαίπωρον τοῖς μακροῖς λόγοις λαλουμένη τείρεις;
ANTÍGONA: ἐστι οὗτος ὁ καιρὸς αὐτῆς ἀκούουσα ὅτι λαμβάνω καὶ πολλὴν δόξαν καὶ πολὺν ἐγκώμιον. ἐμοῦ λεγούσης ἀκούειν ἡ μεγάλη τιμή ἐστι, οὐ πόνος.
ISMENE: Ya te callas… Hablas demasiado. Esta chica no merece ser objeto de tus altivos cuentos.
ANTÍGONA: ¡Siempre intentas callarme! Solo porque no tienes una razón para estar aquí. ¡No eres heroína! ¡No hiciste nada! ¡No—
ISMENE: ¡A callar, he dicho! ¡Y vete!
ANTÍGONA: No me voy a ir solo porque te da envidia que tenga algo que contar mientras tú, no. Apenas viviste y apenas tienes el poder para forzarme a hacer algo. ¡Vete tú con tu jodida idea de llamar ‘cuidado’ a tu cobardía!
¡YO soy la que actúa porque no me escondo! ¡YO soy la que desafía a los reyes! ¡YO soy la que honra a los dioses! ¡YO soy la voz que no puedes callar! ¡Yo soy la que será recordada! ¡YO soy—
ISMENE: ¡TÚ no eres lo que dices!
ANTÍGONA y RENATA miran a ISMENE en shock.
ANTÍGONA: ¿Qué-qué me has dicho?
ISMENE: Tú no eres valiente, Antígona. Tú necesitas tanta atención que prefieres morir a gritos en vez de vivir sin que nadie te mire.
ANTÍGONA grita de ira/frustración y se va, echando chispas. ISMENE y RENATA se congelan. Silencio absoluto. Un foco se enciende sobre las HERMANAS MORELLA, rompiendo la escena.
CHLOE: Woah, woah, woah—what just happened?! Me dijisteis que Ismene es un alma buena… Que es tierna y cautelosa… ¡No es creíble que se enfrentara así a su hermana! Ahora decid la verdad en vez de dramatizar la historia.
LETICIA: Y si estuvieras atrapada con tu bully durante 3,000 años sin salida, ¿qué harías tú?
CHLOE: Intentar irme, por supuesto…
ADRIA: ¿Y si fuera alguien a quien quieres mucho? ¿A quien no quisieras realmente hacerle daño a pesar del dolor que te causa?
El foco se apaga e ISMENE y RENATA se descongelan.
ISMENE: Te pido disculpas, chica, por tener que haber sido testigo de esa… Conversación con mi hermana… Y por haber sufrido la experiencia de escuchar su pomposo monólogo sobre sus actos “heroicos”.
RENATA: No pasa nada…
ISMENE: Bueno, no es nada, pero espero que no te haya molestado mucho… Es que ella no deja de beber del río Leteo; ella, o más bien la memoria de ella, sigue viviendo de varias maneras en el mundo de los vivos y no os deja en paz ni deja a otras que cuenten sus historias. Y cada vez que bebe del río, se pone más y más enfurecida y frenética.
Quiero a mi hermana, pero hay más en la vida y la muerte que la fama o lo que dicen los demás de ti. Claro, además está bien ser recordada, pero algunas no tenemos tantas oportunidades como otras.
RENATA: … ¿Y por qué no? Tienes que ser muy virtuosa para estar aquí.
ISMENE: Viví una vida relativamente normal, dadas las circunstancias…
RENATA: ¿Quieres contármelas?
ISMENE se sienta a su lado.
ISMENE: Pues, ya sabes qué pasó en la ciudad estado y porque Antígona decidió que necesitaba actuar, lo que causó que se acercara a mí para pedirme ayuda. No le di la ayuda que quiso. No podía atreverme a romper la ley humana porque no quería morir. Pero la avisé de las consecuencias e intenté demorar lo más posible la llegada de la noticia que había enterrado a Polinices.
RENATA: Querías protegerla.
ISMENE: Sí. Intentaba protegerla porque quería que sobreviviera en vez de embarcarse en una misión suicida. Y no deseaba verla iniciar un conflicto con el tirano que fue nuestro tío. Pero, en fin, tomó su propia decisión y yo, la mía. Antígona enterró a nuestro hermano y Creonte, enfurecido a descubrirlo, publicó un anuncio por toda la ciudad estado que decía que iba a castigar al culpable con la pena de muerte por lapidación. Por tanto, para provocar a Antígona, nuestro tío desenterró a Polinices, y yo, de nuevo, intenté avisarle.
RENATA: Pero la capturaron y Creonte se enteró de su traición.
ISMENE: Sí. Era inevitable a pesar de mis mejores esfuerzos.
RENATA: ¿Y qué le pasó? ¿Cómo te enteraste de lo que había pasado?
ISMENE: Estuve en el templo, rezando para que nada malo pasara, cuando los guardias vinieron para arrastrarme al trono de Creonte. Ven, tengo una idea…
ISMENE y RENATA se levantan y empiezan a andar por el mercado.
ISMENE: Creonte me echó la culpa también e iba a condenarme a la muerte. Lo acepté porque no hice nada para detenerla, lo que, en mi mente, igualaba mi culpa a la suya y le dije que mi hermana solo había hecho lo necesario y correcto según la ley divina. Me llamó una loca.
RENATA: Le hiciste frente. Lideraste con virtud a pesar del peligro.
ISMENE: Pero, ¿para qué? Antígona me rechazó otra vez, diciendo que no quería que me involucrase en sus asuntos, aceptó la pena de muerte y me dejó con una última mirada fulminante.
ISMENE lanza una granada y RENATA la atrapa.
RENATA: Si te trata así, ¿por qué te quedas?
ISMENE: Es familia. No estuve ahí para ella como yo debería haberlo estado y ahora estoy presente para cuidarla.
RENATA: Pero necesitas cuidarte también…
ISMENE: Lo sé… Bueno… En fin, Antígona se suicidó porque se negó a morirse según los términos de otro y la casta de Creonte se destruyó. La justicia y el poder absolutos siempre exigen sangre y un resultado extremo. Pero, viví. Supongo que debería estar agradecida de tener esa oportunidad porque si no, no habría descubierto mi vocación.
RENATA: ¿Y qué fue?
ISMENE: Nada especial, como te había dicho. Me hice sacerdotisa de Hestia y guiaba a los demás en su devoción a los dioses. Intenté vivir la ley divina que no vivía antes. Pero, cuando morí, me encontré aquí.
RENATA: Y ahora estás hablando conmigo.
ISMENE: En efecto. Y tengo el privilegio de ayudarte a comenzar tu viaje por el inframundo.
RENATA: ¿Me quieres decir que aún no me puedo ir?
ISMENE (riéndose): Aún no, pero pronto, sí. La profecía declara que necesitas hablar con cuatro mujeres antes de salir.
Bueno, chica, con todas las provisiones que hemos recolectado, vamos a hacer un sacrificio a los dioses.
RENATA: Okay… ¿Por qué?
ISMENE: Necesitarás bendiciones para el viaje. ¡Venga!
ISMENE y RENATA entran en el templo. No vemos ni escuchamos nada de ellas mientras están dentro. Suenan campanillas y un arpa. Por fin, vuelven al escenario y, ahora, ISMENE tiene un mapa en la mano.
ISMENE: Te aconsejo que visites a Camila. El viaje hacia ella no será fácil pero, con certeza, llegarás. Deberías hablar sobre lo que es ser heroína porque su historia es bastante inspiradora. Hay dos caminos que puedes seguir: el más largo y seguro rodea el curso del Flegetonte, el río de lava, y te quedarás en los Campos Elíseos. Sugiero que sigas este camino. Pero, si quieres, hay otro que va por los Campos del Luto, muy peligrosamente cercano a Tártaro, y cruza el Flegetonte…
RENATA: Voy a elegir el que sugieres. ¿Y dónde comienza el camino?
ISMENE la guía hacia un lado del escenario. Se despiden y RENATA empieza a irse.
RENATA: Oh! Ismene: Aunque admiro tu lealtad, no deberías quedarte en un lugar que te hace daño ni donde otros te han hecho daño y siguen haciéndotelo. Mereces algo mejor. Después de todo, este es tu paraíso también, no el castigo eterno.
ISMENE: Gracias, chica. Ahora vete para buscar a Camilla.
RENATA: Okay. Me voy. Muchas gracias por todo, de nuevo. ¡Nos vemos!
Sale del escenario. Las luces se oscurecen, salvo un foco sobre ISMENE.
ISMENE: ἀλλ᾿ εἰ δοκεῖ σοι, στεῖχε· τοῦτο δ᾿ ἴσθ᾿, ὅτι ἔννους μὲν ἔρχῃ, τοῖς φίλοις δ᾿ ὀρθῶς φίλη.
Telón.
︎ ESC 4 - En el umbral
Todavía a oscuras hay gritos estridentes y gruñidos fuertes. RENATA entra, corriendo desde la derecha y gritando a pleno pulmón. Las luces están bajas y rojas y el público apenas puede ver nada. Unas luces brillantes y blancas empiezan a destellar repentinamente. Las sombras (completamente vestidas en batas negras) agarran a RENATA y la hacen gritar más. Se mueve en zigzag por las tablas hasta salir a la izquierda. Telón.
︎ ESC 5 - Fuego, cuerpo y canción
Cuando se encienden las luces, RENATA ya está en la escena, tumbada en el suelo que está lleno de césped alto, árboles, arbustos, etc., que silban con el viento ligero. Ella respira con algo de dificultad y entonces suspira. Las ranas croan. ANACAONA está sentada en el suelo, no muy lejos de RENATA y al lado del río (quizás el Cocito). El sol ya se ha caído y hay estrellas en el cielo.
ANACAONA: Hay que tener más cuidado, niña… El inframundo no es un lugar libre de terrores y peligro. ¿Por qué andabas sola en el umbral del rincón más oscuro de la casa de los muertos? ¿Nadie te intentó detener?
RENATA (inhala y exhala): Pues… Seguía el mapa que me dio Ismene y, de repente, me encontré en una tierra arenosa y oscura y escuchaba gritos, gemidos, gruñidos… Por todos lados. Probablemente haya decidido mal en una encrucijada… Intentaba llegar al campo de Camilla.
ANACAONA: Ah…bueno. Esa es por otro lado de Coaybay…
RENATA (avergonzada): Oh… Jajaja… Ups…
Se sienta erguida y saca el mapa de su bolsillo, ahora un poco roto, e intenta mirarlo fijamente.
RENATA: ¿¿Dónde podría haber tomado un giro equivocado?? ¿¿??
ANACAONA empieza a mirarlo también y le señala una parte del mapa.
ANACAONA: Bueno… Estabas allá cuando te encontré y pienso que viniste de— (arrastra el dedo por el mapa) acá. Tienes suerte de que yo también fuera por ahí.
RENATA: Ya…Muchas gracias por salvarme…
ANACAONA: Nada, amiguita. Y si te preguntabas, mi nombre es Anacaona.
RENATA: Ana-cao-na. Anacaona. Suena bonito. ¿Qué significa?
ANACAONA: En mi lengua materna, el taíno, significa ‘Flor de oro’. Mis padres me lo dieron ya que en el día de mi nacimiento habían florecido las primeras flores doradas en mi pueblo, mi yucayeque, Xaragua. Sabían que sería la esperanza que mi pueblo algún día necesitaría.
¿Y cómo te llamas tú?
RENATA: Renata.
ANACAONA: ¿Y qué significa tu nombre para ti?
RENATA: Renacer. Pues, mi madre me lo dio porque nací prematuramente y todo el mundo pensaba que iba a morir. Pero el día en que empecé a mejorar, ella no dudó de que viviría y sería fuerte.
ANACAONA: Mmm… Tal vez tú también seas la esperanza de tu pueblo… Muchos nacemos y morimos para nacer de nuevo porque tenemos un gran papel que desempeñar.
Se miran un momento sin decir nada.
ANACAONA: Bueno… ¿Por qué ibas buscando a Camila? O sea, ¿por qué te recomendó Ismene que hablaras con ella?
RENATA: Ismene pensaba que sería una buena idea hablar con ella para ayudarme a ‘cumplir mi destino divino’, sea lo que sea que eso signifique…
ANACAONA respira una sonrisa.
RENATA: Pero ahora supongo que podría hablar con usted antes de irme para visitarla.
ANACAONA: ¿Y por qué lo supones?
RENATA: Usted es heroína.
ANACAONA: ¿Tú lo piensas?
RENATA: Me ha rescatado. Tiene que ser lo que hizo en la vida… ¿No? La salvadora de su pueblo en… Xaragua… ¿Verdad?
ANACAONA: No pude salvar a mi pueblo…
RENATA: Pero lo intentó… ¿?
ANACAONA: Sí.
RENATA: Y… ¿Qué? ¿Qué pasó? ¿Es por eso que está aquí? ¿Que está muerta?
ANACAONA (asiente): Mmm… Te enseño mi historia y después me dices lo que piensas. ¿Bien?
RENATA: ¡Vale!
Suenan tambores y ANACAONA empieza a bailar mientras RENATA la mira. Después de un rato, la danza termina y RENATA aplaude.
ANACAONA: ¿Qué piensas?
RENATA: …Emmm… Fue bonito…
ANACAONA: Y…¿?
RENATA: Yyyyy… Y trágico, obvio. Mmmm…
ANACAONA: ¿Nada más? ¿No has aprendido nada de la historia?
RENATA: La verdad es que no la he entendido…
ANACAONA (suspirando): La gente hoy en día no entiende la importancia de la danza ni del areíto, la tradición de mis ancestros. (Se dirige hacia RENATA) ¿Te gusta bailar?
RENATA: Si nadie me ve, sí… Pero es más así (sacude los hombros).
ANACAONA: ¿Tienes ganas de aprender?
RENATA pausa y entonces se asiente la cabeza.
ANACAONA: Dale. Entonces, ven acá y te enseño.
RENATA se levanta y se sitúa al lado de ANACAONA. Esta muestra la danza de nuevo, paso a paso y explica qué significa cada uno.
ANACAONA:
En Xaragua yo nací, la flor de oro,
reina de un pueblo libre y soberano.
Mi voz unía el pueblo con los versos
y areítos de paz bajo la luna.
Llegaron hombres pálidos del mar
con cruces de metal y sed de fama.
Caonabo, mi esposo, fue apresado,
mi hermano muerto y me hice cacica.
Uní tribus contra los extraños;
intentamos luchar con valentía.
Ovando nos acusó del engaño
y de la traición a su imperio.
Esclavizaron al querido pueblo
y quemaron vivos a muchos de ellos.
Negué mi cuerpo al mando del verdugo…
pero ahorcarme fue mi destino.
Siempre soy la flor de oro y el areíto:
ataco al fuerte con fuego y canto—
rompo el silencio con fuerza feroz—
mi voz es el tambor que nunca calla.
RENATA: ¡¿La ahorcaron?!
ANACAONA: Y eso fue una misericordia.
RENATA: Lo llama una misericordia pero, yo, un delito—pudieron haberle encarcelado.
ANACAONA: ¿Y torturarme más de lo que ya me habían torturado y esclavizarme? Ahorcarme fue un acto necesario para incitar las siguientes revoluciones y ser un ejemplo feroz para las próximas generaciones.
RENATA: ¿Se necesita morir para ser tal ejemplo? ¿Para ser heroína?
ANACAONA: Hay que vivir. Hay que vivir para luchar y conseguir lo más que se pueda posible en tu lucha. Pero también necesitas saber esto: ¿por cuál causa estarías dispuesta y lista para morir?
RENATA: No— no quiero morir.
ANACAONA: No es lo que te pregunté.
Se miran durante un minuto en silencio.
ANACAONA: Mi propia muerte forma parte de mi legado, pero no es lo único que representa mi historia ni a mí.
RENATA: Su deseo de ayudar al pueblo —para liberarlo de los conquistadores— le ha hecho una gran heroína.
ANACAONA (sonriendo): Eso, y mi hija, Higuemota.
RENATA: ¿¿Tiene hija??
ANACAONA: Sí, y continuó nuestra lucha tras mi muerte y hasta la suya. Por eso —y otras razones— es lo mejor de mi legado. También, tuve que actuar para intentar crear un mejor mundo para mi familia además de mi pueblo.
RENATA: Usted actuó por el bienestar de los demás. ¿No tenía miedo? ¿No dudaba en algún momento, pensando en sobrevivir para luchar otro día?
ANACAONA: Claro, que sí… Quería proteger a mi niña, mi esposo, mi hermano antes de su muerte y a mis sobrinos y sobrinas… Pero creía que era para lo mejor rebelar y no quedar oculta, en silencio. El silencio nos hace cómplices.
RENATA (mirándola): Encontró su causa.
ANACAONA: Sí. Y nunca te olvides que somos más fuertes juntas que separadas.
ANACAONA abraza a RENATA.
RENATA: ¿Me puede contar la historia de tu hija también?
ANACAONA: Algún día vas a aprenderla, pero ya es la hora para la continuación de tu viaje, Renata. Hay otras que tienen que enseñarte.
RENATA: Pero—
ANACAONA: Te voy a guiar hasta la vía que lleva directamente al campo de Camila para que no te pierdas en el camino esta vez. ¿Okay?
RENATA: Okay…
ANACAONA: Dale, vámonos. Te cuento una historia más mientras andamos… Una historia sobre mi pueblo muchas lunas antes de que llegara la corona española a nuestra isla.
RENATA: ¡Uuh! ¡Venga!
ANACAONA agarra la mano de RENATA y empiezan a caminar.
ANACAONA: En los viejos tiempos, las mujeres podían ver y hablar a Atabey, la Madre de las Aguas, la Madre Universal…
Las dos se van del escenario y las luces se atenúan lentamente, dejándonos solos a escuchar el sonido del césped, los árboles, el río y las ranas. Entonces, silencio.
Telón.
︎ ESC 6 - Merendando análisis
Las tres parcas entran en el escenario, llevando meriendas. Ningún telar está ni ninguna cosa que tenga que ver con el tejer.
LETICIA: Y ahora, ¿qué piensas, Chloe? ¿Es Renata más cómo te la imaginabas?
CHLOE (masticando): Más, sí, pero no totalmente…
ADRIA: ¿Y qué problema tienes con ella ahora? Ha hablado con Ismene y Anacaona, que le han guiado hacia su destino heroíco…
CHLOE: No estoy segura de que Ismene cuente como heroína porque no hizo nada y Anacaona le ha enseñado una danza acompañada con un poema… ¿Es eso heroísmo? Al menos vimos a Antígona al principio…
LETICIA: Vaya… Estoy sin palabras… Esta chica no aprende.
ADRIA: Eras así también, no te olvides. Bueno, Chloe, ¿piensas que Ismene no tiene nada que decir? Antígona ha hablado muchas veces a lo largo de los siglos. Pero, ¿Ismene? ¿Que la apoya y alimenta a su hermana? A veces los héroes y, especialmente las heroínas, se esconden en las sombras de los demás.
LETICIA: Además, Antígona solo habla como una maníaca, obsesionada con la gloria y fama eterna. Por el contrario, Ismene le ofreció una perspectiva más equilibrada sobre lo que pasó entre su hermana y Creonte y algunos eventos después. Reveló la verdad de una manera tranquila y paciente, como una buena profe.
CHLOE: Pero eso no la califica para ser heroína…
ADRIA: Ay, ¿¿perdón?? ¡Las profes se encuentran entre los mejores ejemplos de ser una lideresa porque su vocación es guiar a otres! Además, Ismene desafió a su tío, cuestionó la ley y vivió después de las tragedias que ocurrieron en su ciudad, lo que muestra su fortaleza… No lo olvides.
LETICIA: ¿No crees que sea importante que Renata escuche una voz pragmática y compasiva? ¿Que una heroína o lideresa no tenga que actuar ferozmente para mostrar su valor?
CHLOE: No lo sé… No veo cómo Renata podría haber aprendido algo de Ismene, pero si decís que ahora sabe más que antes, confío en vosotras…
LETICIA: No deberías creer solo en nuestras palabras. Deberías entender por qué Ismene merece estar en los Campos Elíseos.
CHLOE: Bien, bien… Lo intentaré…
ADRIA: ¿Y qué piensas de su interacción con Anacaona?
CHLOE: Pues…Antes no me sonaba, así que al menos he aprendido algo y creo que estuvo bien que Renata tuviera la oportunidad de aprender de una mujer que dirigió una rebelión, lo que mola.
ADRIA: Además fue poeta y bailarina—su creatividad rompió los límites y ayudó a crear unidad en su pueblo.
LETICIA: Es por eso que es una de mis heroínas históricas favoritas.
CHLOE: ¿Y qué? ¿Y qué si unió a su pueblo con los medios creativos? Deberíamos enfocarnos más en su rebelión cuando tramó contra los españoles y los batalló. Como lo veo yo, el areíto es débil y solo su rebelión muestra el verdadero heroísmo.
ADRIA: ¡¿Qué?! Solo un líder o, en este caso una lideresa, puede guiar a su pueblo eficazmente e instar una rebelión si lo tiene unificado. Lo que es más importante es que ambas mujeres han sido muy buenos ejemplos para Renata. Y, sí, incluso Ismene. Ambas aportan la efectividad del liderazgo en sus vidas.
CHLOE: Sin importar cuántas veces tratas de convencerme que Ismene es la mejor, ¡no voy a estar convencida! Me gustaría escuchar sobre una heroína más fuerte e interesante… Ejem… No es decir que las dos no lo han sido, claro…
ADRIA: Cuando seas mayor, lo—
LETICIA: —Estás de suerte, Chloe, porque las dos siguientes mujeres con quienes Renata hablará son justo eso.
CHLOE: ¿Y quiénes son?
LETICIA: La primera de las dos es—
ADRIA: —Cuando seas mayor, Chloe, entenderás mejor que Ismene eligió la sobrevivencia pragmática y el servicio espiritual, que la hizo una lideresa que podía guiar a la gente y ayudarles en sus propios caminos.
CHLOE (hojeando su libro): Y todo eso está bien, pero—
LETICIA: —La primera es Camila, la única hija del rey Metabo y la reina Casmila, una guerrera volsca y seguidora de Diana—
CHLOE (hojeando más): ¡¡Tampoco está en el libro!! ¿¿La ves tú?? ¿Por qué seguís—
ADRIA: Bueno, hermanas, creo que ya es el momento para irnos del escenario… Estamos aburriendo al público…¿No?
CHLOE: Pero—
ADRIA: Nos vamos ya. ¡Venga!
ADRIA se levanta primero seguida por LETICIA y, finalmente, CHLOE. Las tres agarran las cosas que han llevado y se van del escenario. CHLOE es la última para salir. Tras un momento, la VOZ EN OFF habla.
VOZ EN OFF:
Conoce la fuerza: se estudia al ver y fracasar.
Y levantarse otra vez es manera de avanzar.
Descubre que exigen su segura dedicación
la justicia, la táctica y lista decisión.
Así vuelve al mundo con fuego encendido en la voz,
y la meta clara de no perderse ante el temor.
No quiere ser mito antiguo, sino ejemplo feroz
︎ ESC 7 - La fuerza en bronce
Abrimos a un campo lleno de trigo, al lado del río Flegetonte. CAMILLA, la guerrera volsca, lista para la batalla, está enfrente de RENATA. La está entrenando a luchar con un bastón de madera y están sudando. Tras un rato y un fuerte golpe por parte de CAMILLA, el bastón de RENATA se le cae de la mano.
CAMILLA: Again! Your grip is weak. You fight as though your hands were only made for weaving Minerva’s baskets. Do you not remember what I told you when we were training? When you agreed to learn from me? Proelia dura pati! We are made to endure harsh battles!
RENATA suspira y recoge el bastón y CAMILLA se lanza contra ella. RENATA tropieza y se le cae el bastón de nuevo.
RENATA: Wait…Wait! Please. We’ve been at this and everything else for over an hour. I need a break to catch my breath.
CAMILLA: Fine.
RENATA se desploma en el suelo y respira profundamente.
CAMILLA: You do realize in most fights you won’t get ‘breaks’ in the moment, right? And a true heroine must overcome physical limitations.
RENATA: Well, until that point comes, I will be taking as many breaks as I feel I need… Also, the vikings must be upset they don’t have you in Valhalla…they probably would want someone like you for the end of the world.
CAMILLA: I’ve actually trained over in Valhalla a few times. They make for good sparring partners. Now, get up. We have more training to do.
RENATA: I… I can’t. I’m too tired. I’m too weak for this type of exertion!
CAMILLA (mirando al cielo): May the gods help me. You say you’re too tired and too weak… Well, I think you’re more unreceptive to what I have to teach than incapable. You value your little comfortable world of ignorance and laziness over facing challenges head-on and with confidence. You know who the most formidable of the immortals were when I was alive? The warrior goddesses. And to think that they’ve sent you, a clumsy and cowardly little girl, with the expectation of turning you into a true bellatrix. It’s simply impossible.
RENATA (incorporándose): You teaching me is impossible?! The tasks that you’re having me do are what’s impossible. No one —absolutely no one— can run faster than the wind or through wheat without breaking off an ear or even across water without dampening their feet. And staff fighting? Don’t get me started…
CAMILLA: Do you always refuse to get back up and try again when you’ve failed?
RENATA: Do you always sass the people you’re trying to teach?
CAMILLA (hablando entre dientes): Oh, you’re one to talk…
Una pausa. Se miran.
CAMILLA: Maybe it’s for the best that you leave.
RENATA (levantándose): What?! What about the prophecy?
CAMILLA: What about it? You’re refusing to learn my lessons, which goes to show that I have nothing of value to teach you, right? So, go.
RENATA: That’s it? You’re letting me go? You’re not even going to stop me from giving up and walking away?
CAMILLA: No. I’m not here to coddle you or hold your hand. If you want to leave, leave. If you want to stay and learn, stop complaining and let me train you.
RENATA suspira y se sienta en el suelo.
RENATA: So long as it does not involve staff training, running or wheat fields, I think we’ll be all good.
CAMILLA: I have nothing else to teach you besides those things. Being a great and formidable warrioress is all I know.
Otra pausa.
RENATA: Then… Can you at least tell me this: When I first met you, you immediately started to respond to me in English instead of Spanish… Why is that?
CAMILLA: Scholars don’t really do research on me in Spanish, and not as many people remember me or my story in that language, so my Spanish speaking skills are basically non-existent. That, and I figured you understood English, like so many of your generation.
RENATA: But you also speak Latin, your native tongue.
CAMILLA (riéndose): Latin is not my first or primary language… But my story was preserved in Latin long after the Volscian tongue was eliminated, so it’s one of the only ones I know well.
RENATA: Oh… Why was the Volscian language eliminated? And by whom? Does that have to do with your story and why you’re here?
CAMILLA: You mean… You…don’t know?
RENATA niega con la cabeza.
CAMILLA (exasperada): This is what happens when everything becomes “Antigone this” and “Sor Juana that”... What about me? What about the others? No one cares anymore about some of the most important women and their stories. Did you know about Ismene or Anacaona before meeting them?
RENATA niega con la cabeza otra vez.
CAMILLA: I thought not. This is why we have our own network and stick together… We gotta keep our memories alive somehow. And currently (mira a RENATA de arriba abajo) you’re one of our main hopes…
RENATA: Can you, perhaps, tell me a little bit of your story? Maybe it’ll help me understand why your training is so important to you…
CAMILLA: The Trojans invaded my homeland, believing it was their “divine destiny” to be our rulers. Of course, that didn’t settle well with the majority of us, so we took up arms and marched to stop those bastards from taking away our land and our rights. I, called upon by my rightful, future king, Turnus, led my bronze-clad Volscian squadron and my chosen sister-comrades —Larina, Tulla and Tarpeia— straight into the thick of battle.
RENATA: You led them?! And the people just let you do that back then?
CAMILLA: Let me?! I was the best fighter and leader they had. They would’ve immediately lost the war had I not been present, and it was my death that caused our downfall to the Trojans.
RENATA: Oh…
CAMILLA: Apollo —the very same coward who cursed Cassandra for rejecting him and whom I rejected out of love for his sister, Diana— made sure the curse he put upon me finally came to fruition. As I was hunting down an enemy soldier, the god placed golden spoils in my path, knowing I would impulsively reach for them, and granted my enemy’s prayer to strike me down. The news of my death arrived at the city, causing the women, watching from the ramparts, to eagerly throw whatever they could to defend their walls.
RENATA: You were an inspiration to your people, despite Apollo’s curse to silence you.
CAMILLA: Exactly. I was an inspiration then and forever will be one. Despite that coward’s best efforts, me dying in battle was the most honorable thing I could do: I proved my fierce independence! My life and death were a fervent expression of self-determination.
RENATA: But that self-determination still ended in death, just like in Antigone or Anacaona’s case.
CAMILLA: There are many roads to selfhood, Renata. Others have chosen their paths and I chose mine—the path of action, skill and military honor. That does not make me a lesser heroine or a worse leader. It just makes me, me.
RENATA: And I’m glad that your way of being a heroine and leader worked for you and I’m sorry you had to die for it… You may not be the most conventional teacher I’ve ever had, but, yet… I feel like I learned something… I’m not certain what it is yet, but I definitely did…
CAMILLA: Then how about another round of staff fighting? I think I saw you improve between our start up until your break. It was minimal, of course.
RENATA (levantándose y recogiendo el bastón): Promise to not push me too hard this time?
CAMILLA: Failing teaches you to get back up and keep fighting.
RENATA (riéndose): I guess that’s true. One more round and then I’ll head out. Ready?
CAMILLA asiente con la cabeza y RENATA lanza el ataque.
︎ ESC 8 - En otro umbral
Una escena que contrasta con la cuarta, pero que la complementa también. Telón.
︎ ESC 9 - Justicia, táctica y lista decisión
Abrimos a un escenario frondosamente verde, al lado del río Estigia. En el centro-derecho de las tablas MICAELA está sentada en una mesa, escribiendo en unos papeles. Al lado de la mesa, hay varias cajas de archivos. RENATA entra en la escena con confianza, el mapa en la mano, y se acerca a la mesa.
MICAELA: Yaykuykamuy ñañáy. Suyachkarqaykim.
RENATA: Hola… Disculpas por interrumpir… ¿Usted es Micaela? Mi nombre es Renata, y—
MICAELA: Sé quién eres, ñañáy.
RENATA: Oh…¿Camilla le dijo que iba a llegar pronto?
MICAELA (sonriendo): No, manan.
RENATA: …Oh…Okay… ¿Quién es usted? Camilla no me dio su nombre cuando dibujó un círculo alrededor de su lugar en mi mapa… Y si puedo preguntar, ¿por cuánto tiempo me ha estado esperando?
MICAELA: Soy Micaela Bastidas Puyucahua, pero me puedes llamar ‘Micaela’ y tratarme de ‘tú’, ¿allinchu? Y te he esperado aproximadamente… 250 años.
RENATA: Wow… ¡Eso es mucho tiempo!
MICAELA: ¿Crees que eso es mucho tiempo? Ismene te esperó con paciencia durante 3,000 años.
RENATA: ¿La conoces? ¿Se conocen ustedes todas?
MICAELA: A Ismene, a Anacaona y a Camilla también. Llapallankutam riqsini.
RENATA: Entonces, la profecía, sí, es verdadera…
MICAELA: ¿Lo dudabas, ñañáy?
RENATA: Quizás pensé que era un sueño didáctico… O una visión para aprender la historia… Nunca pensé que la historia me estaría esperando.
MICAELA: Los sueños también nos pueden enseñar mucho sobre nosotros mismos. Estás aquí para aprender y para hacerte la mejor versión de ti misma.
RENATA: Eso parece inspirador, aunque todavía un poco aterrador. ¿Y tú? ¿Qué me vas a enseñar, Micaela?
MICAELA: Tengo un gran papel en esta vida… Tan grande como el que desempeñaba en mi anterior…
RENATA: Espera, perdóname… Cuando dices ‘esta vida’ y la ‘anterior’... ¿Quieres decir que has bebido del Leteo como Antígona?
MICAELA: Perdona, urpilláy… He olvidado que es tu primera vez aquí en Hanaq Pacha, el cielo... Yo creo que la vida en la Tierra, o sea Kay Pacha, es solo una de varias etapas… Viví antes de nacer, viví en la Tierra y vivo ahora. ¿Tiene sentido?
RENATA asiente, lentamente.
RENATA: No del todo… Pero creo que sí…
MICAELA: En esta vida, asigno los ángeles guardianes, los Apus, o las guías espirituales —lo que quieras llamarlos, son básicamente iguales— a las mujeres, las warmis del mundo arriba que tienen un compromiso inquebrantable con la justicia social o una pinta de ser lideresa, de ser umalliq para lo bueno, pero necesitan un poco más de dirección y protección…
RENATA: ¿Me enviaste uno de ellos?
MICAELA: Pues, además de tener uno, algunas personas requieren un empujón más fuerte que otras…
RENATA: Ah. Por eso estoy aquí.
MICAELA asiente.
RENATA: ¿Soy tan obstinada?
MICAELA asiente otra vez y RENATA respira una risa.
RENATA: Vale… Supongo que no cambiaría nada si dijeras que no… Me dices que tienes trabajo aquí y yo creía que ‘el más allá’ era para el refugio del estrés y las dificultades. Después de todo, dicen ‘descansa en paz’, ¿no?
MICAELA: ¡Manan! No habrá paz ni descanso hasta que haya justicia e igualdad para todos, todas y todes. ¡¡¡¡Hatarinanchik!!!!
RENATA: Mmm… Entonces, el descanso también es un privilegio…¿?
MICAELA: Si no te has dado cuenta, Ismene, Anacaona y Camilla también siguen trabajando en esta vida por aquellas que han retomado las luchas que ellas dejaron.
… Ven. Ama hina kaychu, ayúdame con estas cajas y te cuento mi historia, ñañáy.
MICAELA se levanta de la mesa y, con RENATA, recoge una caja para llevarla a una pila en otra parte del escenario.
MICAELA: Era casi invisible antes de casarme con mi marido pero no fue por él sino con él que me hice famosa, aunque creo que todavía en la Tierra hay varios que no me conocen, incluyendo a ti.
RENATA: Es verdad… He estudiado la historia de las revoluciones, los imperios, la arquitectura con los nombres grabados en mármol. Y aún así, nadie me enseñó tu nombre ni qué hiciste. Pues, dime—¿Fue accidental? ¿O es que la historia necesita que te calles para que otros puedan parecer heroicos?
MICAELA: Arí. Efectivamente. Los demás quieren silenciar nuestras voces e historias porque no encajamos en su estándar perfecto… Ahora te digo más sobre mí: Ñuqa kani, mi nombre completo es Micaela Bastidas Puyucahua y mi sangre —100% Quechua— lleva el poder y la memoria de mis ancestros indígenas y africanos. Nací y crecí en Pampamarca, hablando Quechua —el idioma de mi tierra— y sobreviviendo en mi pequeño mundo lleno de pobreza y restricciones. Con casi 16 años, me casé con—
RENATA: ¡¿16 años?!
MICAELA: Fue en 1760. Era normal. Bueno, me uní a José Gabriel, mi ‘Chepe’, cuyo linaje procedió del Sapa inca, Túpac Amaru. Juntos, nos unimos para forjar una rebelión contra la corona española y para ganar la independencia de nuestra tierra, y así, mejorar la vida del pueblo indígena y los pobres, y, con el tiempo, para proteger a nuestros tres hijos, Hipólito, Mariano y mi Fernandillo.
RENATA: ¿Ustedes empezaron una guerra para salvar a su familia y pueblo? Parece algo paradójico…
MICAELA: A veces dos cosas contradictorias pueden coexistir. Aunque sabíamos que nuestra rebelión iba a ponernos en peligro, también confiábamos en que nuestra lucha mejoraría el mundo en el que vivíamos.
RENATA: Supongo que puedo entender por qué es así. Y, en ese tema, ¿alguna vez, te resentiste por haber puesto en peligro sus vidas?
MICAELA: Manan, no.
RENATA: ¿Ni siquiera una vez?
MICAELA: Resentía al mundo que me obligaba a tomar esa decisión. Tenía miedo de perder a mis hijos y mi marido y de lo que les harían aquellos leales a la corona si nos ocurría lo peor… Eso… Esa es una rabia diferente.
RENATA: Entonces… ¿Qué pasó? ¿Cómo avanzó la rebelión?
MICAELA: Dio su primer golpe en noviembre de 1780. Mientras Chepe combatía, yo administraba desde Tungasuca, la sede de nuestro movimiento, expidiendo los salvoconductos y manejando la tesorería. Mi gente me llamó la ‘Señora gobernadora’, la ‘Coya’ y ‘Mamanchic’, que significa ‘Nuestra madre’ en mi lengua materna, porque sabían que yo era el rigor y cuidadora de la rebelión mientras que mi marido era la cara y más compasivo… Entendí que la logística es tan vital como tener una figura que visiblemente lidere la rebelión.
RENATA: Ay, perdón, pero me pregunto por los títulos que te dieron… Son pesados, ¿no? Llamarte madre sugiere una ternura maternal, pero fuiste tú quien tuvo que proveer el ‘rigor’ que tu marido no pudo aportar… ¿Verdad?
MICAELA: Las madres también tenemos que impartir lecciones importantes a nuestros hijos que requieren ternura y firmeza. Y las umalliq, las lideresas debemos mandar así… A veces con ambas a la vez, a veces no. Necesitamos mostrar nuestro poder como lideresas respetables y valientes. No siempre va a ser fácil, pero tan pronto como encuentres tu ritmo, verás que el orden es el escudo más fuerte contra el opresor.
RENATA: Y… ¿Qué más? ¿Por qué eres una lideresa tan notable en la historia? ¿Cómo eras diferente de las demás?
MICAELA (sonriendo, con un toque de orgullo): Era y sigo siendo una estratega superior. Eso, y era más atrevida que mi marido, una umayuq warmi. Una vez cuando se entretenía en Yauri, no le oculté mi furia. Le escribí una carta y le dije que “ya no tengo paciencia para aguantar todo esto”. Al demorarse tanto y no atacar Cusco de inmediato, permitió que las tropas reales en las varias provincias se unieran contra nosotros. ¡Todo eso pasó porque no hizo caso a mi consejo! Si me hubiera escuchado, habríamos tenido la victoria ya que la guardia de la ciudad era débil.
RENATA: Me parece que ellos que no escuchan la sabiduría y los conocimientos de la mujer a menudo fracasan.
MICAELA: Es lo que pasó en la situación de mi familia. Por desgracia, se nos traicionó y nos hicieron prisioneros. Según las autoridades españolas, era una transgresora demasiado ‘masculina’ porque mandaba con más autoridad que se permitía para cualquier otra mujer. Convirtieron mi muerte en un espectáculo, con la intención de callarme para siempre. Me forzaron a ser testigo de la ejecución de mi hijo mayor y, después, me arrastraron hasta la horca. Allí, me cortaron la lengua, me apretaron un garrote alrededor del cuello y, finalmente, me ahorcaron. Le hicieron lo mismo a mi amiga cercana y camarada, Tomasa. Después, nos descuartizaron y decapitaron para poner nuestros cuerpos mutilados en exhibición.
RENATA: ¡Qué horrible! ¡¿No tenían corazones?! ¿Cómo podrían hacerle algo tan cruel y, y… e inhumano a alguien?
MICAELA: Porque una mujer que manda debe ser silenciada.
RENATA: Pero en vez de ser silenciada, ahora estás aquí mandando de nuevo, ¿verdad?
MICAELA: Arí. En efecto. Intentaron silenciarme, pero no lo consiguieron; mi luz sigue brillando. Mi vida no solamente fue un destino trágico y bonito, sino una expresión de la determinación colectiva que marcó el principio del fin para nuestros opresores. Ahora, en esta vida, no soy una “sombra” que acepta su sitio y situación… Sigo siendo la umalliq, la jefa, proporcionando la ayuda para todas las vivas que me necesitan en el mundo.
RENATA: Es bastante impresionante…
MICAELA: ¿Estás preparada para ser lo mismo? ¿Para ser una jefa y la luz que guía?
RENATA: ¿Qué quieres que haga?
MICAELA: Queremos que actúes con coraje sin fin de martirio. Tu liderazgo sin silencio. Tu insistencia en ser escuchada—todo mientras estás viva.
RENATA: Entonces, mi tarea no es morir por la causa.
MICAELA: Manan. No es necesario. Pero, ¿estarías preparada si eso te pasara?
RENATA: Creo que sí. Mi objetivo es poder vivir con tanta intensidad que morir no sea un requisito, pero estaría dispuesta a hacer ese sacrificio. Entonces, vendría aquí y continuaría el trabajo como tú, Ismene, Anacaona y Camilla, ¿no?
MICAELA: En efecto. Bueno, Renata, ya ha llegado tu momento.
RENATA: Mi momento… ¿Para qué?
MICAELA: Para volver al mundo arriba.
RENATA: ¡Pero solamente estoy empezando a entender ahora las lecciones de ustedes cuatro!
ISMENE, ANACAONA y CAMILLA entran en el escenario.
MICAELA: Y seguirás digiriendo esas lecciones tras tu vuelta. Todo lo que has aprendido te ayudará en tus situaciones más difíciles.
ISMENE: Recuerda guiar con paciencia, paz y compasión. Nada es cierto, pero ten confianza.
ANACAONA: La unión hace la fuerza… Y, a veces, hay que ser creativa para unificar a tu gente.
CAMILLA: Never be afraid to act when you believe in your fight. And when you fall and fail, remember to get back up.
MICAELA: Siempre confía en tus instintos y en la lógica de tu propio cerebro. Vive, brilla, respira.
RENATA: Muchísimas gracias—a todas. Nunca las olvidaré.
MICAELA: Siempre nos tendrás. Ahora, vete. Hay una cueva al otro lado del puente que cruza el Estigia. Sal por ahí.
RENATA se acerca a cada mujer y les abraza antes de irse. ISMENE la acepta con una sonrisa, ANACAONA besa la coronilla de su cabeza, CAMILLA se pone rígida y le da una palmadita en la cabeza y MICAELA le abraza firme y rápidamente antes de dirigirla hacia la salida. RENATA está a mitad del puente cuando se da la vuelta y se despide con la mano por última vez. Se va.
MICAELA: Cuídate, Renata. Recuérdanos y recuerda que eres fuerte. Dios te guarde muchos años. Sumaqlla, allinlla kakunki, Renata. Kallpasapam kanki, chaytayá yuyarichiwayki kaqllataq qampas yuyariy. Yayanchikwanyá waqay-chachi-kuy.
︎ ESC 10 - La voz de Renata
Un foco sobre las tres HERMANAS MORELLA se enciende.
ADRIA: Así concluye el viaje de Renata al inframundo. Es un buen cierre, ¿no? Bueno, damas y caballeros, gracias por escuchar esta historia… La salida está por la [izquierda/derecha] en [esta parte del teatro]...
Las luces en el teatro se encienden.
CHLOE: ¡Espera, espera, espera! ¡No puede ser que ese sea el final! Renata se va del inframundo, ¿y qué? ¿Qué hace después con su vida? ¿Sigue los consejos de las cuatro lideresas?
Las luces se atenúan, salvo el foco sobre las tres.
LETICIA: Ahhh, Chloe… ¿Ahora estás convencida de la historia?
CHLOE: ¡Claro! Necesitamos conocer otras historias en vez de solamente las más obvias o repetidas, ¿verdad? Quiero saber más sobre estas heroínas ‘olvidadas’ y por qué son importantes… He aprendido mucho de ellas y tienen mucha sabiduría que compartir con el mundo.
ADRIA: Y, ahora, ¿estás tan aburrida como antes?
CHLOE: ¡Claro que no! ¡Ahora quiero investigar más sobre estas mujeres! Y escribir un libro. O, quizás, crear una coreografía que narra sus historias. ¡Uuh! O, o—
LETICIA: Tranqui, tranqui. Tienes mucho tiempo y muchas opciones que deberías contemplar. Bueno… ¿Quieres escuchar el final de la historia de Renata?
CHLOE: ¡Sí, porfa!
LETICIA (se pone la voz más ostentosa): Desde que regresó al mundo, Renata ha encontrado su dirección. Ha empezado a—
RENATA entra en el escenario.
RENATA: —De hecho, yo voy a encargarme de contar mi historia. Ya no soy la sombra que oraba en voz baja en la barca de Caronte. He digerido las lecciones de mis maestras: la paciencia que no es debilidad, la unión que se alcanza bailando, el golpe que te enseña a levantarte y la lógica que reclama autoridad. No necesito que hilen mi destino ni que debatan si soy ‘suficientemente heroína’ para sus historias.
ADRIA: Pero… ¡Nosotras somos las que contamos el final!
LETICIA: Solemos hacerlo, pero ahora es su momento. ¡Adelante, Renata!
RENATA camina hacia el público, mirándolo directamente mientras el foco de las HERMANAS MORELLA se apagan lentamente y las tres se van, dejando solo a RENATA iluminada.
RENATA: Mi final aún no ha llegado, apenas estoy empezando a vivir. Ustedes pueden guardar sus meriendas e hilos. Mi historia no es una obra de ficción que se lee en la universidad; es una que yo misma voy a escribir, con mi propia lengua y cuerpo y sin pedir permiso.
RENATA: Mi nombre es Renata. Y esta vez, el silencio no será mi cómplice.
y la luz que guía fuera de daño y furor.
Telón.
︎ ESC 7 - La fuerza en bronce
Abrimos a un campo lleno de trigo, al lado del río Flegetonte. CAMILLA, la guerrera volsca, lista para la batalla, está enfrente de RENATA. La está entrenando a luchar con un bastón de madera y están sudando. Tras un rato y un fuerte golpe por parte de CAMILLA, el bastón de RENATA se le cae de la mano.
CAMILLA: Again! Your grip is weak. You fight as though your hands were only made for weaving Minerva’s baskets. Do you not remember what I told you when we were training? When you agreed to learn from me? Proelia dura pati! We are made to endure harsh battles!
RENATA suspira y recoge el bastón y CAMILLA se lanza contra ella. RENATA tropieza y se le cae el bastón de nuevo.
RENATA: Wait…Wait! Please. We’ve been at this and everything else for over an hour. I need a break to catch my breath.
CAMILLA: Fine.
RENATA se desploma en el suelo y respira profundamente.
CAMILLA: You do realize in most fights you won’t get ‘breaks’ in the moment, right? And a true heroine must overcome physical limitations.
RENATA: Well, until that point comes, I will be taking as many breaks as I feel I need… Also, the vikings must be upset they don’t have you in Valhalla…they probably would want someone like you for the end of the world.
CAMILLA: I’ve actually trained over in Valhalla a few times. They make for good sparring partners. Now, get up. We have more training to do.
RENATA: I… I can’t. I’m too tired. I’m too weak for this type of exertion!
CAMILLA (mirando al cielo): May the gods help me. You say you’re too tired and too weak… Well, I think you’re more unreceptive to what I have to teach than incapable. You value your little comfortable world of ignorance and laziness over facing challenges head-on and with confidence. You know who the most formidable of the immortals were when I was alive? The warrior goddesses. And to think that they’ve sent you, a clumsy and cowardly little girl, with the expectation of turning you into a true bellatrix. It’s simply impossible.
RENATA (incorporándose): You teaching me is impossible?! The tasks that you’re having me do are what’s impossible. No one —absolutely no one— can run faster than the wind or through wheat without breaking off an ear or even across water without dampening their feet. And staff fighting? Don’t get me started…
CAMILLA: Do you always refuse to get back up and try again when you’ve failed?
RENATA: Do you always sass the people you’re trying to teach?
CAMILLA (hablando entre dientes): Oh, you’re one to talk…
Una pausa. Se miran.
CAMILLA: Maybe it’s for the best that you leave.
RENATA (levantándose): What?! What about the prophecy?
CAMILLA: What about it? You’re refusing to learn my lessons, which goes to show that I have nothing of value to teach you, right? So, go.
RENATA: That’s it? You’re letting me go? You’re not even going to stop me from giving up and walking away?
CAMILLA: No. I’m not here to coddle you or hold your hand. If you want to leave, leave. If you want to stay and learn, stop complaining and let me train you.
RENATA suspira y se sienta en el suelo.
RENATA: So long as it does not involve staff training, running or wheat fields, I think we’ll be all good.
CAMILLA: I have nothing else to teach you besides those things. Being a great and formidable warrioress is all I know.
Otra pausa.
RENATA: Then… Can you at least tell me this: When I first met you, you immediately started to respond to me in English instead of Spanish… Why is that?
CAMILLA: Scholars don’t really do research on me in Spanish, and not as many people remember me or my story in that language, so my Spanish speaking skills are basically non-existent. That, and I figured you understood English, like so many of your generation.
RENATA: But you also speak Latin, your native tongue.
CAMILLA (riéndose): Latin is not my first or primary language… But my story was preserved in Latin long after the Volscian tongue was eliminated, so it’s one of the only ones I know well.
RENATA: Oh… Why was the Volscian language eliminated? And by whom? Does that have to do with your story and why you’re here?
CAMILLA: You mean… You…don’t know?
RENATA niega con la cabeza.
CAMILLA (exasperada): This is what happens when everything becomes “Antigone this” and “Sor Juana that”... What about me? What about the others? No one cares anymore about some of the most important women and their stories. Did you know about Ismene or Anacaona before meeting them?
RENATA niega con la cabeza otra vez.
CAMILLA: I thought not. This is why we have our own network and stick together… We gotta keep our memories alive somehow. And currently (mira a RENATA de arriba abajo) you’re one of our main hopes…
RENATA: Can you, perhaps, tell me a little bit of your story? Maybe it’ll help me understand why your training is so important to you…
CAMILLA: The Trojans invaded my homeland, believing it was their “divine destiny” to be our rulers. Of course, that didn’t settle well with the majority of us, so we took up arms and marched to stop those bastards from taking away our land and our rights. I, called upon by my rightful, future king, Turnus, led my bronze-clad Volscian squadron and my chosen sister-comrades —Larina, Tulla and Tarpeia— straight into the thick of battle.
RENATA: You led them?! And the people just let you do that back then?
CAMILLA: Let me?! I was the best fighter and leader they had. They would’ve immediately lost the war had I not been present, and it was my death that caused our downfall to the Trojans.
RENATA: Oh…
CAMILLA: Apollo —the very same coward who cursed Cassandra for rejecting him and whom I rejected out of love for his sister, Diana— made sure the curse he put upon me finally came to fruition. As I was hunting down an enemy soldier, the god placed golden spoils in my path, knowing I would impulsively reach for them, and granted my enemy’s prayer to strike me down. The news of my death arrived at the city, causing the women, watching from the ramparts, to eagerly throw whatever they could to defend their walls.
RENATA: You were an inspiration to your people, despite Apollo’s curse to silence you.
CAMILLA: Exactly. I was an inspiration then and forever will be one. Despite that coward’s best efforts, me dying in battle was the most honorable thing I could do: I proved my fierce independence! My life and death were a fervent expression of self-determination.
RENATA: But that self-determination still ended in death, just like in Antigone or Anacaona’s case.
CAMILLA: There are many roads to selfhood, Renata. Others have chosen their paths and I chose mine—the path of action, skill and military honor. That does not make me a lesser heroine or a worse leader. It just makes me, me.
RENATA: And I’m glad that your way of being a heroine and leader worked for you and I’m sorry you had to die for it… You may not be the most conventional teacher I’ve ever had, but, yet… I feel like I learned something… I’m not certain what it is yet, but I definitely did…
CAMILLA: Then how about another round of staff fighting? I think I saw you improve between our start up until your break. It was minimal, of course.
RENATA (levantándose y recogiendo el bastón): Promise to not push me too hard this time?
CAMILLA: Failing teaches you to get back up and keep fighting.
RENATA (riéndose): I guess that’s true. One more round and then I’ll head out. Ready?
CAMILLA asiente con la cabeza y RENATA lanza el ataque.
Telón.
︎ ESC 8 - En otro umbral
Una escena que contrasta con la cuarta, pero que la complementa también. Telón.
︎ ESC 9 - Justicia, táctica y lista decisión
Abrimos a un escenario frondosamente verde, al lado del río Estigia. En el centro-derecho de las tablas MICAELA está sentada en una mesa, escribiendo en unos papeles. Al lado de la mesa, hay varias cajas de archivos. RENATA entra en la escena con confianza, el mapa en la mano, y se acerca a la mesa.
MICAELA: Yaykuykamuy ñañáy. Suyachkarqaykim.
RENATA: Hola… Disculpas por interrumpir… ¿Usted es Micaela? Mi nombre es Renata, y—
MICAELA: Sé quién eres, ñañáy.
RENATA: Oh…¿Camilla le dijo que iba a llegar pronto?
MICAELA (sonriendo): No, manan.
RENATA: …Oh…Okay… ¿Quién es usted? Camilla no me dio su nombre cuando dibujó un círculo alrededor de su lugar en mi mapa… Y si puedo preguntar, ¿por cuánto tiempo me ha estado esperando?
MICAELA: Soy Micaela Bastidas Puyucahua, pero me puedes llamar ‘Micaela’ y tratarme de ‘tú’, ¿allinchu? Y te he esperado aproximadamente… 250 años.
RENATA: Wow… ¡Eso es mucho tiempo!
MICAELA: ¿Crees que eso es mucho tiempo? Ismene te esperó con paciencia durante 3,000 años.
RENATA: ¿La conoces? ¿Se conocen ustedes todas?
MICAELA: A Ismene, a Anacaona y a Camilla también. Llapallankutam riqsini.
RENATA: Entonces, la profecía, sí, es verdadera…
MICAELA: ¿Lo dudabas, ñañáy?
RENATA: Quizás pensé que era un sueño didáctico… O una visión para aprender la historia… Nunca pensé que la historia me estaría esperando.
MICAELA: Los sueños también nos pueden enseñar mucho sobre nosotros mismos. Estás aquí para aprender y para hacerte la mejor versión de ti misma.
RENATA: Eso parece inspirador, aunque todavía un poco aterrador. ¿Y tú? ¿Qué me vas a enseñar, Micaela?
MICAELA: Tengo un gran papel en esta vida… Tan grande como el que desempeñaba en mi anterior…
RENATA: Espera, perdóname… Cuando dices ‘esta vida’ y la ‘anterior’... ¿Quieres decir que has bebido del Leteo como Antígona?
MICAELA: Perdona, urpilláy… He olvidado que es tu primera vez aquí en Hanaq Pacha, el cielo... Yo creo que la vida en la Tierra, o sea Kay Pacha, es solo una de varias etapas… Viví antes de nacer, viví en la Tierra y vivo ahora. ¿Tiene sentido?
RENATA asiente, lentamente.
RENATA: No del todo… Pero creo que sí…
MICAELA: En esta vida, asigno los ángeles guardianes, los Apus, o las guías espirituales —lo que quieras llamarlos, son básicamente iguales— a las mujeres, las warmis del mundo arriba que tienen un compromiso inquebrantable con la justicia social o una pinta de ser lideresa, de ser umalliq para lo bueno, pero necesitan un poco más de dirección y protección…
RENATA: ¿Me enviaste uno de ellos?
MICAELA: Pues, además de tener uno, algunas personas requieren un empujón más fuerte que otras…
RENATA: Ah. Por eso estoy aquí.
MICAELA asiente.
RENATA: ¿Soy tan obstinada?
MICAELA asiente otra vez y RENATA respira una risa.
RENATA: Vale… Supongo que no cambiaría nada si dijeras que no… Me dices que tienes trabajo aquí y yo creía que ‘el más allá’ era para el refugio del estrés y las dificultades. Después de todo, dicen ‘descansa en paz’, ¿no?
MICAELA: ¡Manan! No habrá paz ni descanso hasta que haya justicia e igualdad para todos, todas y todes. ¡¡¡¡Hatarinanchik!!!!
RENATA: Mmm… Entonces, el descanso también es un privilegio…¿?
MICAELA: Si no te has dado cuenta, Ismene, Anacaona y Camilla también siguen trabajando en esta vida por aquellas que han retomado las luchas que ellas dejaron.
… Ven. Ama hina kaychu, ayúdame con estas cajas y te cuento mi historia, ñañáy.
MICAELA se levanta de la mesa y, con RENATA, recoge una caja para llevarla a una pila en otra parte del escenario.
MICAELA: Era casi invisible antes de casarme con mi marido pero no fue por él sino con él que me hice famosa, aunque creo que todavía en la Tierra hay varios que no me conocen, incluyendo a ti.
RENATA: Es verdad… He estudiado la historia de las revoluciones, los imperios, la arquitectura con los nombres grabados en mármol. Y aún así, nadie me enseñó tu nombre ni qué hiciste. Pues, dime—¿Fue accidental? ¿O es que la historia necesita que te calles para que otros puedan parecer heroicos?
MICAELA: Arí. Efectivamente. Los demás quieren silenciar nuestras voces e historias porque no encajamos en su estándar perfecto… Ahora te digo más sobre mí: Ñuqa kani, mi nombre completo es Micaela Bastidas Puyucahua y mi sangre —100% Quechua— lleva el poder y la memoria de mis ancestros indígenas y africanos. Nací y crecí en Pampamarca, hablando Quechua —el idioma de mi tierra— y sobreviviendo en mi pequeño mundo lleno de pobreza y restricciones. Con casi 16 años, me casé con—
RENATA: ¡¿16 años?!
MICAELA: Fue en 1760. Era normal. Bueno, me uní a José Gabriel, mi ‘Chepe’, cuyo linaje procedió del Sapa inca, Túpac Amaru. Juntos, nos unimos para forjar una rebelión contra la corona española y para ganar la independencia de nuestra tierra, y así, mejorar la vida del pueblo indígena y los pobres, y, con el tiempo, para proteger a nuestros tres hijos, Hipólito, Mariano y mi Fernandillo.
RENATA: ¿Ustedes empezaron una guerra para salvar a su familia y pueblo? Parece algo paradójico…
MICAELA: A veces dos cosas contradictorias pueden coexistir. Aunque sabíamos que nuestra rebelión iba a ponernos en peligro, también confiábamos en que nuestra lucha mejoraría el mundo en el que vivíamos.
RENATA: Supongo que puedo entender por qué es así. Y, en ese tema, ¿alguna vez, te resentiste por haber puesto en peligro sus vidas?
MICAELA: Manan, no.
RENATA: ¿Ni siquiera una vez?
MICAELA: Resentía al mundo que me obligaba a tomar esa decisión. Tenía miedo de perder a mis hijos y mi marido y de lo que les harían aquellos leales a la corona si nos ocurría lo peor… Eso… Esa es una rabia diferente.
RENATA: Entonces… ¿Qué pasó? ¿Cómo avanzó la rebelión?
MICAELA: Dio su primer golpe en noviembre de 1780. Mientras Chepe combatía, yo administraba desde Tungasuca, la sede de nuestro movimiento, expidiendo los salvoconductos y manejando la tesorería. Mi gente me llamó la ‘Señora gobernadora’, la ‘Coya’ y ‘Mamanchic’, que significa ‘Nuestra madre’ en mi lengua materna, porque sabían que yo era el rigor y cuidadora de la rebelión mientras que mi marido era la cara y más compasivo… Entendí que la logística es tan vital como tener una figura que visiblemente lidere la rebelión.
RENATA: Ay, perdón, pero me pregunto por los títulos que te dieron… Son pesados, ¿no? Llamarte madre sugiere una ternura maternal, pero fuiste tú quien tuvo que proveer el ‘rigor’ que tu marido no pudo aportar… ¿Verdad?
MICAELA: Las madres también tenemos que impartir lecciones importantes a nuestros hijos que requieren ternura y firmeza. Y las umalliq, las lideresas debemos mandar así… A veces con ambas a la vez, a veces no. Necesitamos mostrar nuestro poder como lideresas respetables y valientes. No siempre va a ser fácil, pero tan pronto como encuentres tu ritmo, verás que el orden es el escudo más fuerte contra el opresor.
RENATA: Y… ¿Qué más? ¿Por qué eres una lideresa tan notable en la historia? ¿Cómo eras diferente de las demás?
MICAELA (sonriendo, con un toque de orgullo): Era y sigo siendo una estratega superior. Eso, y era más atrevida que mi marido, una umayuq warmi. Una vez cuando se entretenía en Yauri, no le oculté mi furia. Le escribí una carta y le dije que “ya no tengo paciencia para aguantar todo esto”. Al demorarse tanto y no atacar Cusco de inmediato, permitió que las tropas reales en las varias provincias se unieran contra nosotros. ¡Todo eso pasó porque no hizo caso a mi consejo! Si me hubiera escuchado, habríamos tenido la victoria ya que la guardia de la ciudad era débil.
RENATA: Me parece que ellos que no escuchan la sabiduría y los conocimientos de la mujer a menudo fracasan.
MICAELA: Es lo que pasó en la situación de mi familia. Por desgracia, se nos traicionó y nos hicieron prisioneros. Según las autoridades españolas, era una transgresora demasiado ‘masculina’ porque mandaba con más autoridad que se permitía para cualquier otra mujer. Convirtieron mi muerte en un espectáculo, con la intención de callarme para siempre. Me forzaron a ser testigo de la ejecución de mi hijo mayor y, después, me arrastraron hasta la horca. Allí, me cortaron la lengua, me apretaron un garrote alrededor del cuello y, finalmente, me ahorcaron. Le hicieron lo mismo a mi amiga cercana y camarada, Tomasa. Después, nos descuartizaron y decapitaron para poner nuestros cuerpos mutilados en exhibición.
RENATA: ¡Qué horrible! ¡¿No tenían corazones?! ¿Cómo podrían hacerle algo tan cruel y, y… e inhumano a alguien?
MICAELA: Porque una mujer que manda debe ser silenciada.
RENATA: Pero en vez de ser silenciada, ahora estás aquí mandando de nuevo, ¿verdad?
MICAELA: Arí. En efecto. Intentaron silenciarme, pero no lo consiguieron; mi luz sigue brillando. Mi vida no solamente fue un destino trágico y bonito, sino una expresión de la determinación colectiva que marcó el principio del fin para nuestros opresores. Ahora, en esta vida, no soy una “sombra” que acepta su sitio y situación… Sigo siendo la umalliq, la jefa, proporcionando la ayuda para todas las vivas que me necesitan en el mundo.
RENATA: Es bastante impresionante…
MICAELA: ¿Estás preparada para ser lo mismo? ¿Para ser una jefa y la luz que guía?
RENATA: ¿Qué quieres que haga?
MICAELA: Queremos que actúes con coraje sin fin de martirio. Tu liderazgo sin silencio. Tu insistencia en ser escuchada—todo mientras estás viva.
RENATA: Entonces, mi tarea no es morir por la causa.
MICAELA: Manan. No es necesario. Pero, ¿estarías preparada si eso te pasara?
RENATA: Creo que sí. Mi objetivo es poder vivir con tanta intensidad que morir no sea un requisito, pero estaría dispuesta a hacer ese sacrificio. Entonces, vendría aquí y continuaría el trabajo como tú, Ismene, Anacaona y Camilla, ¿no?
MICAELA: En efecto. Bueno, Renata, ya ha llegado tu momento.
RENATA: Mi momento… ¿Para qué?
MICAELA: Para volver al mundo arriba.
RENATA: ¡Pero solamente estoy empezando a entender ahora las lecciones de ustedes cuatro!
ISMENE, ANACAONA y CAMILLA entran en el escenario.
MICAELA: Y seguirás digiriendo esas lecciones tras tu vuelta. Todo lo que has aprendido te ayudará en tus situaciones más difíciles.
ISMENE: Recuerda guiar con paciencia, paz y compasión. Nada es cierto, pero ten confianza.
ANACAONA: La unión hace la fuerza… Y, a veces, hay que ser creativa para unificar a tu gente.
CAMILLA: Never be afraid to act when you believe in your fight. And when you fall and fail, remember to get back up.
MICAELA: Siempre confía en tus instintos y en la lógica de tu propio cerebro. Vive, brilla, respira.
RENATA: Muchísimas gracias—a todas. Nunca las olvidaré.
MICAELA: Siempre nos tendrás. Ahora, vete. Hay una cueva al otro lado del puente que cruza el Estigia. Sal por ahí.
RENATA se acerca a cada mujer y les abraza antes de irse. ISMENE la acepta con una sonrisa, ANACAONA besa la coronilla de su cabeza, CAMILLA se pone rígida y le da una palmadita en la cabeza y MICAELA le abraza firme y rápidamente antes de dirigirla hacia la salida. RENATA está a mitad del puente cuando se da la vuelta y se despide con la mano por última vez. Se va.
MICAELA: Cuídate, Renata. Recuérdanos y recuerda que eres fuerte. Dios te guarde muchos años. Sumaqlla, allinlla kakunki, Renata. Kallpasapam kanki, chaytayá yuyarichiwayki kaqllataq qampas yuyariy. Yayanchikwanyá waqay-chachi-kuy.
Telón.
︎ ESC 10 - La voz de Renata
Un foco sobre las tres HERMANAS MORELLA se enciende.
ADRIA: Así concluye el viaje de Renata al inframundo. Es un buen cierre, ¿no? Bueno, damas y caballeros, gracias por escuchar esta historia… La salida está por la [izquierda/derecha] en [esta parte del teatro]...
Las luces en el teatro se encienden.
CHLOE: ¡Espera, espera, espera! ¡No puede ser que ese sea el final! Renata se va del inframundo, ¿y qué? ¿Qué hace después con su vida? ¿Sigue los consejos de las cuatro lideresas?
Las luces se atenúan, salvo el foco sobre las tres.
LETICIA: Ahhh, Chloe… ¿Ahora estás convencida de la historia?
CHLOE: ¡Claro! Necesitamos conocer otras historias en vez de solamente las más obvias o repetidas, ¿verdad? Quiero saber más sobre estas heroínas ‘olvidadas’ y por qué son importantes… He aprendido mucho de ellas y tienen mucha sabiduría que compartir con el mundo.
ADRIA: Y, ahora, ¿estás tan aburrida como antes?
CHLOE: ¡Claro que no! ¡Ahora quiero investigar más sobre estas mujeres! Y escribir un libro. O, quizás, crear una coreografía que narra sus historias. ¡Uuh! O, o—
LETICIA: Tranqui, tranqui. Tienes mucho tiempo y muchas opciones que deberías contemplar. Bueno… ¿Quieres escuchar el final de la historia de Renata?
CHLOE: ¡Sí, porfa!
LETICIA (se pone la voz más ostentosa): Desde que regresó al mundo, Renata ha encontrado su dirección. Ha empezado a—
RENATA entra en el escenario.
RENATA: —De hecho, yo voy a encargarme de contar mi historia. Ya no soy la sombra que oraba en voz baja en la barca de Caronte. He digerido las lecciones de mis maestras: la paciencia que no es debilidad, la unión que se alcanza bailando, el golpe que te enseña a levantarte y la lógica que reclama autoridad. No necesito que hilen mi destino ni que debatan si soy ‘suficientemente heroína’ para sus historias.
ADRIA: Pero… ¡Nosotras somos las que contamos el final!
LETICIA: Solemos hacerlo, pero ahora es su momento. ¡Adelante, Renata!
RENATA camina hacia el público, mirándolo directamente mientras el foco de las HERMANAS MORELLA se apagan lentamente y las tres se van, dejando solo a RENATA iluminada.
RENATA: Mi final aún no ha llegado, apenas estoy empezando a vivir. Ustedes pueden guardar sus meriendas e hilos. Mi historia no es una obra de ficción que se lee en la universidad; es una que yo misma voy a escribir, con mi propia lengua y cuerpo y sin pedir permiso.
RENATA: Mi nombre es Renata. Y esta vez, el silencio no será mi cómplice.
Telón final.
